08 policías protegían ayer la sede del CSE y también impedían que la gente subiera al puente peatonal.
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Bonilla lamenta que algunos miembros de la oposición “se prestan al juego sucio de Ortega”, que a su juicio manosea al pueblo y la Constitución Política del país.
Sin embargo, advierte que “si la oposición no quiere pelear por la democracia, lo haremos los jóvenes con la ayuda del pueblo”.
“Ya nos cansamos de no ser escuchados y Nicaragua necesita nuevos líderes, caras frescas, una nueva visión”, asegura Bonilla.
Según Bonilla, los jóvenes sienten muchos vacíos, como falta de empleo, de educación “pero lo peor es la falta de patriotismo. Es por eso que los jóvenes estamos en la calle, porque estamos ansiosos de ser parte del cambio. Vamos a defender nuestra sagrada Constitución. Nadie nos detendrá, no sentimos miedo”(EMILIANO CHAMORRO)
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María Haydée Brenes
¿Por qué no puedo subir al puente? —pregunto. El oficial que permanece arriba escuchando música me dice que está prohibido. ¿Por quién? ¿Y por qué? —insisto. Él se encoje de hombros y me dice que está cumpliendo una orden y para más información me manda a hablar con el responsable al otro lado de la calle.
Hay un ruido terrible, los buses, carros y motos compiten por pasar y a la par mía una señora con dos niños observa atenta y se lanza al bulevar. Hay otro buen grupo como yo pretendiendo pasar. Un oficial de placa 15786, muy delgado y bajito, con una gaseosa en la mano, detiene el tráfico y nos ayuda a pasar.
¿No le sale mejor que uno use el puente? ¿Cuándo se podrá usar? —lo cuestiono. Él me responde: “Hasta que dejen de molestar, pero no se preocupe yo le ayudo a pasar” y avanza adelante de mi, mientras yo sigo preguntando: ¿Quiénes dejarán de molestar? Pero solo consigo la misma respuesta: “Hablé con la persona a cargo”.
Después de insistir con otros oficiales aparece un policía placa 15706 y me dice que el puente está clausurado, que no se debe contar con él. Le insisto y solo responde “porque está clausurado por ordenes superiores” y se va.

PUENTE DE LA DISCORDIA
Hasta finales de marzo este puente compartió mis tardes de prisa, cuando lo cruzaba apresurada, escupida por una ruta a reventar que me trasladaba de Carretera Norte, entre codazos, golpes y disculpas, al nuevo centro de la capital, que en ese momento estaba bordeado por el colorido campamento de unos Jóvenes por la paz, cuidados de día y noche por la Policía, en uno de los tantos intentos por evitar que otros tuvieran la “osadía” de protestar.
Pero el dos de abril los jóvenes por la paz se sumaron a las actividades de la caminata y festival: Nicaragua, amor, paz y vida, de la Juventud Sandinista, paralela a la Marcha contra la reelección, que convocó la Unión Ciudadana por la Democracia. Así, el campamento quedó solitario y una veintena de jóvenes aprovechó para pasar las cintas amarillas de la policía y subió al puente a colgar una manta en la que se leía: “Se buscan por robo al erario público, Daniel Ortega 12,369 millones de córdobas y Arnoldo Alemán por 2,100 millones de córdobas”. Y en la misma pancarta preguntaban: “¿Merecen ser reelectos?”. Desde entonces la Policía no baja la guardia. Y además del grupo que resguarda la sede del CSE, tiene a otro oficial para ayudar a los peatones a cruzar la calle, porque al puente no se puede subir.
