Por Carla Torres Solórzano/VIDA
Los sabores herbáceos del Agave Tequilana Weber variedad azul han conquistado hasta los paladares más exigentes, a ellos se han unido la vainilla, el roble y el encino en un delicioso y “fortachón” trago tequilero, acompañado de limón y sal.
Según Judith Meza Espejel, gerente ejecutiva de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera de México y maestra catadora, este tiene sus orígenes prehispánicos y lo elaboraba la tribu de los Ticuilos. Ellos habitaban las faldas de lo que ahora se conoce como volcán de Tequila, en las cercanías de la ciudad de Guadalajara, México.
“Estas tribus empezaron a elaborar vinos fermentados de una planta que hoy se conoce como agave azul y obtenían sus mieles, las que fermentaban para realizar una bebida con fines ceremoniales y religiosos”, dijo.
De igual forma expresó que posteriormente con la llegada de los españoles ellos traen las técnicas de destilación que habían adoptado a su vez de los árabes.
Meza subrayó que hay dos categorías: el tequila ciento por ciento puro de agave que se elabora de la fermentación y destilación de las mieles de esta planta, también se le llama noble; y el tequila 51 por ciento de agave y 49 por ciento de otro tipos de azúcares, también conocido como mixto.
Además en cada una de estas categorías existen tres clases de tequila: el blanco, el reposado y el añejo.
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