Por Massiell Largaespada E.
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Llegar temprano en invierno a sus centros de labores en las diferentes maquilas ubicadas en el kilómetro 18 de la Carretera Nueva a León, así como regresar a casa “salvos y sanos” en invierno, se ha convertido en un milagro para unas 20 ,000 personas originarias de Ciudad Sandino que a diario cruzan un cauce ubicado en los límites de la zona 11 de ese municipio.
Desde hace dos años Álvaro Santana se traslada en su bicicleta desde la comarca Cuajachillo hasta llegar a su trabajo en un sector aledaño a un cauce, el cual tras una lluvia de treinta minutos se convierte en un caudaloso río que impide el tráfico peatonal y vehicular.
La única ruta que recorre ese lugar, 172, desvía su recorrido y afecta a los pasajeros, los cuales deben caminar casi medio kilómetro para llegar a sus destinos. “Cuando llueve hasta que buja ese cauce. Yo no me atrevo a pasar por ahí y lo que hacemos todos los que pasamos por aquí, tanto los que andan en motocicleta, bicicleta o a pie es regresarnos por la carretera”, comentó el afectado.
El poblador de la zona 11, Roberto Moreno, señaló que en ese sector urge la construcción de un puente peatonal, ya que las personas afectadas, cuya mayoría son los trabajadores de zona franca que cruzan el cauce para acortar camino, no solo tienen que desviar su camino sino que se exponen a robos como le ocurrió a una joven la semana pasada.
Sin embargo, según el comunitario Alberto Castellón, otro problema es una pila séptica que está ubicada a dos kilómetros y que afecta a 50 familias que viven en los alrededores.
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