Cuando la voz mata la gracia

Simon Pegg y Nick Frost pue den resultarles nombres desconocidos a primera vista. Forman parte de la nueva invasión de la comedia británica al continente americano.

Por Moisés Martínez

Simon Pegg y Nick Frost pue den resultarles nombres desconocidos a primera vista. Forman parte de la nueva invasión de la comedia británica al continente americano.

Este par en particular se ha ganado su reputación por burlarse de algunos de los productos cinematográficos que más han calado en la cultura popular estadounidense, como son las películas de zombies ( Shaun of the Dead ) y la cinta de acción a lo Arma Letal, Hot Fuzz.

Con Paul, Pegg y Frost penetran la epidermis cultural estadounidense para satirizar un asunto que los norteamericanos se toman muy en serio, como son las especulaciones referidos a si estamos solos o no, en el universo.

Y de eso precisamente está cargada Paul. Solo yo pude detectar claras referencias a productos tan populares como Star Wars, E.T., Cocoon, Encuentros Cercanos del Tercer Tipo o Starman . Ahora imagínense a un freakie de verdad.

No frunza el ceño si acaso usted es uno de los millones que considera a esta raza de fanáticos como unos extraños personajes que nunca pudieron superar la niñez.

Tal vez sea una película hecha por freakies para freakies, pero Paul tiene suficiente contenido para entretenerlo sin que tenga que preocuparse por andar cazando referencias sobre película o serie de televisión geek.

Para iniciar, puede apostar sus esperanzas al fino humor británico que impera en el filme.

En vez de apelar a la vulgaridad, escatología o la payasada obvia de las contemporáneas comedias estadounidenses (haciendo a un lado la deliciosa Horrible Boses ), Paul se sostiene gracias a la química de su reparto, graciosas situaciones y chispiantes diálogos.

La cinta flaquea en un aspecto que está fuera de sus manos y es que llegó a nuestro país con una equivocada aura de cinta Disney para niños.

Esta es la única explicación que encuentro para que solamente sea exhibida una versión doblada al español.

Permítanme decirles que definitivamente no es una cinta para menores, y no porque tenga imágenes perturbadoras, sino porque los niños encontrarán sumamente aburridos los tópicos abordados en esta.

Estoy seguro que al verla doblada al español notará inmediatamente, que a cual silla con pata floja, algo está torcido en esta película, y no es culpa del par de freakies que la protagonizan.

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