El presidente Daniel Ortega Saavedra nunca pierde la oportunidad de criticar el “capitalismo salvaje” y sus instrumentos, como son los bancos internacionales. Sin embargo, sus acciones demuestran de qué lado de la acera se encuentra.
Según el análisis de Adolfo Acevedo, “en 2011 se obtendrá una recaudación que hubiese permitido incrementar el presupuesto del Mined (Ministerio de Educación) hasta en el 5.5 por ciento del PIB”.
Este porcentaje habría estado encaminado a cumplir con los Objetivos del Milenio en educación, que plantean conseguir que todos los niños tengan su primaria aprobada al 2015.
Pero el gobierno de Ortega prefirió hacer lo que normalmente criticaba a gobiernos denominados “neoliberales”.
“Se comprometió con el FMI (Fondo Monetario Internacional) a destinarla (la sobrerrecaudación) por completo a incrementar el pago de la deuda interna por encima de lo presupuestado”, según Acevedo. La deuda interna es lo que un Estado le debe a empresas del mismo país, por bienes y servicios adquiridos.