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En un día de sosiego y remembranza, el presidente Barack Obama rindió homenaje a los caídos en los ataques terroristas del 11 de septiembre con una discreta presencia el domingo en los lugares más palpables de la increíble pérdida y la capacidad de resistencia a toda prueba de un país que supera sus heridas una década después.
En Nueva York, al visitar la zona cero, Obama acarició los bajorrelieves de bronce con los nombres de los que perecieron en el Centro de Comercio Mundial en un monumento de un espejo de agua erigido sobre el rastro de una de las derribadas torres gemelas.
En una ceremonia conmemorativa en la zona cero los únicos comentarios públicos de Obama fueron la lectura del Salmo 46, referido al refugio en Dios y su poderío. “Estaos quietos, y conoced que yo soy Dios”, recitó el presidente.
En una brillante mañana neoyorquina, Obama, de mano de su esposa Michelle, realizó primero un paseo acompañado por su predecesor George W. Bush y su esposa Laura, en homenaje a las 3,000 víctimas.
ESCOLTARON AVIÓN
Mientras tanto, dos aviones militares escoltaron un vuelo comercial de American Airlines que viajaba de Los Ángeles a Nueva York, después que tres pasajeros se encerraron en el baño en un evento que las autoridades descartaron que se relacionara con el terrorismo.
El Servicio Secreto investiga también tres mensajes con amenazas publicados en la página web de la Casa Blanca.
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