Sus amigos, compañeros de clases y las de equipo se llevaron una grata sorpresa al darse cuenta que aquella joven atleta a la que conocieron se había convertido en Miss Nicaragua.
La sorpresa ahora es similar para aquellos que solo conocen su faceta de modelo, pues no se imaginan a esa bella mujer que modeló en el Shrine Auditorium de Los Ángeles, Estados Unidos, en representación del país en Miss Universo, barriéndose en segunda base en un partido de softbol o peleando un rebote en una cancha de baloncesto.
Fue algo retador, porque en los deportes que he jugado siempre me ha ido bastante bien, pero como es algo diferente fue un reto, pero me ha gustado mucho, hice amistades nuevas, ya llevamos tres temporadas juntas y hemos mejorado nuestro nivel, relata.
Además, el softbol le ha permitido tener un espacio más para compartir con su esposo Jorge Jarquín, quien también es aficionado a este deporte, y ahora también necesita tiempo en su nueva faceta: la de esposa.
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Cuando estaba en cuarto grado de primaria Cristiana Frixione tomó el balón y formó parte en el equipo de baloncesto, aunque ella misma confiesa “era banca”, pero su espíritu competitivo y su capacidad de aprendizaje la llevaron no solo a ser titular, sino la capitana de su equipo en la secundaria.
“Fuimos a varios eventos internacionales, ganamos segundos lugares y fui Más Valiosa en eventos regionales. Gané líder encestadora en copas nacionales. Paralelamente jugué futbol y gané un campeonato internacional colegial”, recuerda con satisfacción sus logros en esos años.
El talento de Cristiana fue tan importante que la Universidad Americana (UAM) le otorgó una beca deportiva, aunque también fue una excelente alumna en sus años de estudio de Administración de Empresas.
La época de universidad fue muy buena para esta joven deportista, pues su equipo ejerció dominio en los campeonatos de Primera División, aunque tuvo que dejar el futbol después del primer año, ya que el nivel de exigencia era mayor.
Un llamado a la preselección de baloncesto terminó de reconocer el talento de la que unos años después sería Miss Nicaragua, a pesar que en ese entonces el equipo nacional no participó en ningún evento internacional.
SURGE LA MISS
Entonces vino la transformación. De la cancha a las pasarelas. Cristiana dio este cambio impulsada primero por sus compañeros y como una nueva manera de divertirse, pero nuevamente intervino su espíritu competitivo que la llevó a ser Miss Nicaragua en 2006 y hasta World Miss University, uno de los más grandes logros para Nicaragua en un certamen de belleza.
“El cambio es bonito, porque demostrás que no debés seguir solo un patrón, podés hacer varias cosas, lo que querrás”, expresa orgullosa.
Y es que esta mujer demuestra tener una gran capacidad para hacer lo que desea, ya que actualmente trabaja, está casada, juega baloncesto y softbol.
El deporte y los concursos son una gran combinación para Cristiana, pues ambos demandan cualidades similares. “Son actividades distintas, pero las mismas características que necesitás para ser buena en uno, también la necesitás en otro”, señala.
La disciplina, el carácter, el buen estado físico y mental, son cosas que dice Cristiana ha recibido del deporte, mismas que le han ayudado en sus otras facetas, por lo que no duda en recomendar a todos la práctica de cualquier deporte.
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