Fernando Centeno Chiong D urante una charla sobre la Constitución Política con estudiantes universitarios, una agraciada jovencita me preguntó con qué se pudiera comparar nuestra Carta Magna, y un poco ingenuo le contesté que con una dama con mucha prestancia, firme, con un vestido blanco impoluto que refleje la ley, la pureza, la integridad, la rectitud y la decencia. A esta comparación, la joven agregó: Si fuera así, ese vestido está roto, y además de roto, manchado y parchado, expresó con mucha firmeza. En América muy pocas Constituciones como la nuestra han sido reformadas tantas veces. De cuatro que hemos tenido desde el siglo XIX (1808) hasta la última (siglo XX) 1987, se han producido 14 reformas. La última, la de 1987 rompió el récord con siete. Pero lo más grave es que casi todas han obedecido a pactos y componendas políticas. Personajes como Carlos Cuadra Pasos, Emiliano Chamorro, Anastasio Somoza (padre e hijo) y Fernando Agüero han sido responsables de las reformas que se produjeron de 1939 a 1974, hasta desembocar en el Estatuto Fundamental de Derechos y Garantías promulgado por el sandinismo en el 79 y finalizar con la última Carta Magna de 1987 Esta última ha sufrido siete reformas, un promedio de una cada tres años y estuvo a punto de ser víctima de la más reciente el año pasado de no ser por el papel digno de organismos de la sociedad civil, medios de comunicación y algunos parlamentarios que impidieron que se legitimara una candidatura presidencial que al fin y al cabo terminó imponiéndose a través de una sentencia arbitraria e ilegal. En el período del actual mandatario también se han producido más de treinta violaciones a preceptos constitucionales, o sea un promedio de uno cada dos meses sin contar las que no han sido reflejadas por los investigadores. Continuando con la figura de la dama con su vestido raído y manchado, deberíamos de preguntarnos. ¿Qué ha pasado con ella? ¿Por qué sus padres, que en todo caso serían los parlamentarios la tienen abandonada y menospreciada? ¿Y nosotros, los hijos de este país qué papel jugamos? ¿Somos sus hijos, simples amigos, vecinos o conocidos de la dama? En Nicaragua según la Ley 201 se celebra el primer lunes de septiembre, el Día Nacional de la Constitución, y de acuerdo con el mismo su objetivo es promover el estudio de la Carta Magna, por lo tanto es una oportunidad para que los nicaragüenses, nos involucremos en la promoción, respeto y la dignificación de nuestra Carta Magna, y no permitir que nuestra máxima ley continúe con el vestido roto, sucio y viejo y de lo cual todos somos responsables, porque como bien dice el pensador español Fernando Savater: La paz no puede ser nunca mera ausencia de violencia, sino que debe ser presencia y vigencia de la Constitución, sin coacciones, extorsiones ni amenazas. El autor es abogado y periodista, . Miembro del Grupo Projusticia.
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