A Cirilo Errington los ojos se le esmaltan por las lágrimas de emoción, cuando del cajón de sus recuerdos más queridos evoca los de su patria lejana, Nicaragua.
Como un viejo roble que se resiste a caer, Errington ahora debe caminar apoyado con un bastón, debido a la inclemencia de los años, pero conserva su ánimo intacto, como en sus años mozos, el que además acompaña con una cálida y poderosa sonrisa.
“No me puedo olvidar de la tierra en que nací. Ahora soy un hombre de 65 años que tiene que pedirle permiso a una pierna para caminar, pero gracias a Dios estoy muy bien y siempre dedicado al deporte”, comentó Errington, quien vive en El Salvador donde es uno de los hijos adoptivos más queridos.
“La gente siempre me recuerda por haberle ganado a Nicaragua en unos Juegos Centroamericanos. Cada vez que me acuerdo de eso me parece increíble, es algo casi bíblico, como David enfrentando a Goliat”, afirma, mientras ríe de nuevo.
Pero Errington también guarda con especial cariño el campeonato que logró con el equipo Flor de Caña y una victoria ante Cuba en el Torneo de la Amistad en 1972 en Dominicana.
Errington trabaja como coordinador de árbitros de la Federación Salvadoreña de Beisbol. Su vida no parece tener fisuras.
“Estoy muy bien, soy un hombre perdonado por Dios, soy cristiano, llevo una vida plena, rica, así que no me puedo quejar”, apuntó Errington.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 B