Aun cuando se carece de planes concretos que nos lleven a pensar que el futuro del beisbol en Nicaragua está garantizado, no se puede negar que existe un esfuerzo por mejorarle sus bases, lo cual es alentador, porque de ahí podría partir el impulso para el desarrollo posterior.
Al menos yo, tengo mis reservas sobre la verdadera utilidad del campeonato de Primera División, más allá de la excelente misión que cumple para entretener. Lo ideal sería, que además de generar entusiasmo, produjera talento incluso para la exportación.
Pero la Feniba, que ha sido dejada sin ninguna incidencia en el torneo superior, parece estar concentrando su esfuerzo en el beisbol menor y podría dejar entonces, un interesante legado, algo que le hizo falta a la administración de Carlos García, más allá de sus aportes.
Nicaragua, que se había perdido de los eventos internacionales de beisbol menor, ahora no solo ha vuelto a insertarse en ese contexto, sino que lo ha acogido, con la realización de torneos infantiles y juveniles, en los que se ha mostrado una buena capacidad organizativa.
Mañana concretamente, el país pondrá en marcha el XVI Campeonato Panamericano Infantil A (9 y 10 años), en el que intervendrán México, Venezuela, Brasil, Bahamas, Panamá, Ecuador, Honduras, El Salvador, Colombia y Nicaragua, con una inversión considerable.
Y aunque está claro, que un torneo breve nacional o internacional, no es la solución para las fallas estructurales que presenta el beisbol, el estar de vuelta a esta esfera, es un paso positivo. Lo que quedaría pendiente, es darle continuidad al proyecto y dar a los niños la oportunidad de desarrollarse.
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