Agencia /VIDA
Los días de James Franco deben durar más de 24 horas. Además de rodar entre cinco y seis películas al año, encuentra tiempo para trabajar en instalaciones artísticas. Sin contar sus vidas paralelas como escritor de relatos, estudiante de Literatura en Columbia y profesor en Yale, cantante de pop electrónico junto a Kalup Linzy, y presentador de los últimos Oscar.
A todo esto se suma ahora Sal , el debut de Franco como director, estrenado en la sección paralela Orizzonti , destinada a las propuestas más alejadas de los convencionalismos.
“Quería rodar un retrato emocional, no algo para encontrar en la Wikipedia”. Franco ha querido rendirle homenaje haciendo una película fronteriza con el cine experimental, diametralmente opuesta a los biopics hollywoodienses, rodada en nueve días y con presupuesto insignificante.
“Mis películas como director nunca serán blockbusters , ni quiero que lo sean. El cine también puede ser puro arte y no solo entretenimiento para ganar dinero”, sostiene.
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