Los docentes del sector público de Honduras se declararon ayer en “calamidad doméstica” y en “paro de brazos caídos” en protesta por el retraso en el pago de sus salarios por parte del Gobierno del presidente Porfirio Lobo.
Según el dirigente del gremio, Edgardo Casaña, el paro se extenderá hasta mañana, y acusó a las autoridades educativas de “abuso, trato inhumano y maltrato a la dignidad del magisterio”.
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