Amar sin límites

Si aceptamos que el amor es fuente de tolerancia, entonces por oposición diríamos: el resentimiento, el rencor, el odio, representan un caudal de intolerancia.

Si aceptamos que el amor es fuente de tolerancia, entonces por oposición diríamos: el resentimiento, el rencor, el odio, representan un caudal de intolerancia.

Nuestra sociedad, la familia nicaragüense, requiere que los niveles de pobreza económica que enfrenta sean sustancialmente disminuidos; demanda desarrollo, para ello, es necesaria la inversión y principalmente contar con estabilidad social, política y económica, a nivel de la familia en primer lugar y de la sociedad en segundo.

Nosotros creemos que la tan ansiada estabilidad podría ser una realidad, cuando la tolerancia entre los individuos, en la familia, en los matrimonios, en la sociedad, etcétera.

Sea un valor que guíe los comportamientos ciudadanos, y ello se daría cuando el amor este impregnado en nuestros corazones.

Posiblemente se levanten voces diciendo que es una ingenuidad hablar de amor, en una sociedad en donde aparentemente reinan la violencia, verbal y física, en todos los ámbitos.

Nosotros diríamos, puede ser ingenuo hablar de amor, sin embargo sabemos que es posible, tenemos frente a nosotros el gran ejemplo, el gran testimonio de amor, que es Jesús de Nazaret.

Jesús nos instruye en el amor, nos exhorta a que enfrentemos el odio con amor, a la confrontación proponerle reconciliación y nos da esta instrucción: “Oyeron que fue dicho: amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo les digo: amen a sus enemigos, bendigan a los que les maldicen, hagan bien a los que les aborrecen, y oren por los que les ultrajan y les persiguen”, Mateo 5; 43-44.

Si nos apropiáramos de esta enseñanza y fuese nuestra bandera en todas las circunstancias que tienden a llevarnos a intolerancia y confrontación, sea en el matrimonio, en la familia, en las relaciones laborales, en la política, entre otros, experimentaremos esa alegría que proporciona el sentirse limpio, sin rencores en el corazón, disponer de capacidad de aceptar a las demás personas, independiente de las diferencias que tengamos con ellas.

Cuando un hijo manifieste actitudes de rebeldía, bendígale; si su pareja le insulta, deséele el bien, dele un beso; si le manifiestan odio, usted manifieste amor; entonces usted se convertirá en una persona tolerante y constructora de estabilidad, en su matrimonio, en su familia, en su trabajo, en la política, en la sociedad, allí donde usted actúe, ame sin límites.

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