Por Edgard Rodríguez C.
Con frecuencia, la realidad es más sorprendente que la imaginación. Marvin Benard lo ha vivido.
Benard, instalado recientemente en el Muro de la Fama de los Gigantes de San Francisco, asegura que mientras jugaba en la Mina Rosita o en Managua, lo último que tenía en su mente es que llegaría a las Mayores.
“Nunca pensé que jugaría en las Grandes Ligas. Ni siquiera tenía idea de dónde eran las Grandes Ligas”, dijo Benard, quien durante nueve años militó con los Gigantes y cerró su carrera con promedio de 271 puntos.
Junto al lanzador Jason Schmidt, Benard develizó su placa sobre la calle King, en las afueras del AT&T Park, y quedó a la par de figuras legendarias en la historia del equipo californiano.
“Quiero aprovechar para agradecer a mis padres, porque todo inició con ellos”, dijo Benard en su discurso. “Mientras uno juega, solo está pensando en la próxima tarea, que olvida el sacrificio de los padres por uno”.
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