Por María Haydée Brenes
La montañosa isla de Taiwán tiene más de 23 millones de habitantes en grandes desarrollos urbanísticos, que se aglutinan en la costa occidental donde residen el 75 por ciento de su población.
Posee un sinnúmero de atractivos que permiten observar la convivencia en armonía de lo moderno con lo antiguo; así el Taipei 101, el segundo edificio más alto del mundo y el primero en construirse en el mundo, es el telón de la cultura que continua viva en numerosas fiestas populares tradicionales y en los templos antiguos.
En los seis parques nacionales que posee se da protección a miles de especies de vida silvestre, un 20 por ciento de las cuales son especies raras o en peligro de extinción, como el faisán Mikado, la lagartija de hierba Hsuehshan y el mono de roca de Formosa.
Una experiencia que debe incluir sin duda es un paseo en el tren de Alishan, uno de los tres ferrocarriles de montaña en el mundo e ir de excursión a la montaña más alta del noreste de Asia, la Montaña de Jade que también es la cumbre más alta con 3,952 metros sobre el nivel del mar.