Por Elízabeth Romero
En ese local el sospechoso Yasker Blandón permaneció solo 30 minutos.
Los trabajadores del local reportaron de inmediato el robo de un cubrecamas y dos almohadas, pero lo minimizó porque no era la primera vez.
En ese autohotel no registran a los que ingresan, debido a que un 80 por ciento de clientela es estable.
[/doap_box][doap_box title=»Pupiro era querido en Sábana Grande» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Tampoco conciben que haya llegado al centro recreativo La Borgoña e ingiriera cervezas, como señala el reporte policial.
En rechazo a esto, ayer marcharon desde el empalme de Sabana Grande, hasta la iglesia del mismo nombre, para demandar justicia y transparencia en el caso.
“Estuvo aquí siete años como párroco y nunca le vimos ese comportamiento. Fue un hombre recto y ayudó a la juventud en todo”, manifestó María Pérez, de 68 años.
Mientras que Luisa Téllez considera que Yazker Blandón, supuesto asesino del padre, no actuó solo y que ha callado porque encubre a alguien.
¿A quién? no quiso decir, pero según ella, todos aquellos que se ven afectados por el trabajo de la Iglesia católica en su búsqueda por alcanzar la paz.
Al terminar la procesión del Jesús Sacramentado, en Sábana Grande, hubo una misa.
Juan Carlos Tijerino
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Gilberto García Guerrero, de 72 años, calcula que entre las 10:00 a.m. y 11:00 a.m., del sábado 20 de agosto, fue cuando Yasker Blandón regresó a su casa para pedirle la llave del portón de la casa comunal del barrio Edgard Lang, solicitada para estacionar una camioneta.
Se trata de la camioneta Mitsubishi blanca, doble cabina, en la que anduvo por varios puntos del país con el cuerpo sin vida del sacerdote de La Concepción, Marlon Ernesto Pupiro García (q.e.p.d).
García alega que el hombre desconocido para él, no llevó su camioneta hasta donde él estaba en su casa, ubicada a una cuadra del lugar donde trabaja cuidando carros, sino que llegó caminando y le manifestó que le prestara la llave para meter una camioneta y después le regresó la llave.
Aparentemente el desconocido le mencionó a una persona que le había recomendado el estacionamiento, lo que hizo que García confiara en entregarle las llaves.
Por eso García no pudo precisar cómo era la camioneta, ni cuántas personas llegaron, o qué había adentro de la misma.
Ayer varios de los vecinos rehusaron hablar del tema.
En la conferencia del domingo 28, el jefe de Relaciones Públicas, comisionado Fernando Borge, recordó que ese día estaba nublado, lloviznando, por lo que no había nadie en la calle. Blandón aprovechó todas estas condiciones para bajar el cuerpo del vehículo, e hizo una especie de “embalaje”, según la versión policial.
Extraoficialmente se conoció que por órdenes superiores la Policía Nacional suspendió entrevistas a ciertas personalidades, entre las que incluyen a empleados públicos.
El doctor Vidal Ruiz, subdirector del Silais de Masaya, negó que tanto él como su hermano Manuel hubiesen sido investigados por la Policía Nacional, como se ha rumorado.
Ruiz confirmó que es amigo del dueño de La Borgoña y que con frecuencia visita ese negocio, pero “como lo hace todo el mundo, no le veo problema en eso”.
(Colaboración de Noel Amílcar Gallegos y Mabel Calero).
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