Paula Bustamante / AFP
El modelo tradicional de estos melodramas televisados, de hasta 300 capítulos de una hora de embrollos a veces inverosímiles, no se ha agotado.
Pero el género que patentó Cuba con sus radionovelas, y que México, Colombia, Brasil y Venezuela desarrollaron con éxito luego, se ha impregnado en los últimos tiempos de las fórmulas de las series de situación (sitcom) estadounidenses y también de tiras creadas en Argentina y Chile.
Las dos principales cadenas de televisión en español en Estados Unidos, Univisión y Telemundo, lideran actualmente en varias regiones del país los índices de audiencia en las franjas horarias más importantes, ganándole incluso a los noticieros de las cadenas nacionales en inglés, gracias al atractivo de las telenovelas, que dejan al espectador sintonizando su canal.
Aunque el género se reinventa, la telenovela tradicional sigue presente y conquista en Estados Unidos al público hispano, que hoy representa el 16 por ciento de la población en el país. La mejor audiencia de la televisión hispana se debe a las telenovelas, que a su vez son el gran gancho para la pauta publicitaria dirigida al mercado en español.
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