Por Wilder Pérez R.
Sin embargo, las metas son más ambiciosas. Según Jaime Suárez, miembro del comité organizador, lo que se persigue es crear una cultura del reciclaje a mediano y largo plazo.
Para esto, los organizadores invitaron a estudiantes de 20 colegios y diez universidades.
La idea es que los estudiantes tomen conciencia del reciclaje y transmitan sus conocimientos a sus familias, según Suárez.
La feria será participativa, ya que cualquier persona que lleve algún desecho para reciclar, sea plástico, cartón, vidrio, papel, o lo que sea, podrá llevar un producto reciclado.
También habrá otro tipo de interacción con la gente que se dedica al reciclaje.
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En las bodegas de la recicladora Renisa, un par de hombres sudan a mares metiendo cartones viejos en una máquina. Antes de media hora, esa basura sale como nueva, lista para convertirse algún día en una caja de empaque.
En 20 minutos se resume el que alguien haya lanzado a la basura un pedazo de cartón, otra persona lo haya recogido en algún vertedero, la ciudad se haya mantenido limpia, y varias personas hayan ganado un poco de dinero.
Si esto se repite con cada cosa que sobra en la casa o en las fábricas, la ciudad estará más limpia, habrán menos enfermedades, y la industria recicladora en Nicaragua se desarrollará al mismo ritmo que la cultura del reciclaje.
A pesar de que Renisa cuenta con dos bodegas y miles de toneladas de desechos, su gerente Reina Rodríguez, aseguró que en Nicaragua solo se recicla el diez por ciento de la materia útil.
Ese diez por ciento basta para que Nicaragua exporte 40 millones de dólares en un año, solo en materia prima para reciclar.
HASTA SALEN ARTESANÍAS
Rodríguez predica con el ejemplo. Su empresa no solo transforma desechos, también emplea a discapacitados y madres solteras para que aprendan a crear artesanías a partir del reciclaje, y tengan sus propios negocios. Incluso tiene una tienda con estos productos.
Sin embargo, las metas son más ambiciosas. Según Jaime Suárez, miembro del comité organizador, lo que se persigue es crear una cultura del reciclaje a mediano y largo plazo. Para esto, los organizadores invitaron a estudiantes de 20 colegios y diez universidades. La idea es que los estudiantes tomen conciencia del reciclaje y transmitan sus conocimientos a sus familias, según Suárez.
La feria será participativa, ya que cualquier persona que lleve algún desecho para reciclar, sea plástico, cartón, vidrio, papel, o lo que sea, podrá llevar un producto reciclado. También habrá otro tipo de interacción con la gente que se dedica al reciclaje.
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