Por Lucía Navas
“Si nos demuestran que ellos (FMI) tienen la razón y no nosotros, claro que sí lo aceptaremos”, afirma Antenor Rosales, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), al expresar una postura más flexible en torno a la posibilidad de tener que prever un menor crecimiento económico este año.
Esta revisión sentará las bases para el próximo programa a negociarse en 2012.
Para Adolfo Acevedo, economista, Nicaragua se ha convertido en lo que el FMI denomina un “estabilizador maduro”, es decir un país “que ya no tiene el apremio financiero y las dificultades de balanza de pagos que en el pasado lo llevaron a buscar como única salida un programa con el Fondo, para obtener el financiamiento de apoyo a la balanza de pagos que se necesitaba desesperadamente”.
De esta forma, sostiene Acevedo, se seguirá buscando un programa con el FMI “para dar a los inversionistas el mensaje que mantendrá el mismo rumbo de políticas económicas de las dos últimas décadas”.
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La negociación con la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), que es encabezada por Marcello Estevao, se está centrando de inicio en revisar los indicadores del comportamiento de la economía y determinar si el país logrará la meta prevista de crecer entre 3.5 y 4 por ciento.
“No hemos estado cerrados a discutirlo. Lo que va a determinar es la lógica, los análisis profundos de nuestras cifras y las de ellos (FMI), de los modelos econométricos que más se ajusten a la realidad”, sostiene Rosales en declaraciones aLA PRENSA.
La séptima y última revisión del programa de Servicio de Crédito Ampliado (SCA) será de dos semanas. Aprobar el examen permitirá al país recibir 49 millones de dólares en créditos del Fondo y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Nicaragua firmó con el FMI un programa trianual por un crédito de 111 millones de dólares, para el período 2007-2010, que se extendió por un año y vence en diciembre próximo.
CANALES DE AFECTACIÓN
Rosales explica que los equipos de Gobierno y del FMI realizarán ejercicios para determinar qué impacto sufrirá la economía nicaragüense si su principal mercado, como es Estados Unidos, no logra un crecimiento de 1.6 por ciento, según el nuevo pronóstico.
Los ejercicios tomarán en cuenta cómo se vería reducida la demanda del mercado estadounidense, en especial de los productos de las zonas francas. Además, cómo disminuirían el envío de remesas familiares y el flujo del turistas.
“La posición nuestra es que podemos crecer el cuatro por ciento, eso es clarísimo. Pero bueno, depende de qué análisis tengan ellos (FMI), nosotros podremos decir, si ustedes lo dicen y lo demuestran lo aceptamos. Si no, no”, reitera Rosales.
Explica que aceptar que el crecimiento económico sea menor este año conduciría a que el Gobierno y la empresa privada acuerden medidas y políticas que orienten alternativas para una compensación.
La defensa del Gobierno es que Nicaragua está en mejor posición, porque ha conseguido diversificar sus mercados para los productos agropecuarios, donde Venezuela tiene gran importancia, al situarse como segundo socio comercial después de Estados Unidos.
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