Por Wilder Pérez R.
Imagine un tiburón blanco nadando por el río San Juan hacia el Gran Lago de Nicaragua, y que su camino se vea cortado por una inmensa pared que lo obliga a preguntarse por dónde avanzar.
Desde el punto de vista de Lara, debe imponerse la estrategia del Cocibolca como fuente de agua potable de Nicaragua, y buscar otras alternativas.
No es necesario apostar todo a un solo proyecto grande, se pueden hacer muchos pequeños, con menor impacto, dijo el ecólogo.
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Así de perplejos están algunos biólogos de Nicaragua al conocer el interés que existe en ejecutar el proyecto Brito, que necesitará dos represas: una para regular el flujo del río, y otra para vaciar las aguas del lago Cocibolca hacia el Océano Pacífico.
La Fundación Amigos del Río (Fundar), dio a conocer su posición oficial sobre Brito, insistiendo en que se deben hacer todos los estudios que sean necesarios para reducir al máximo los efectos de una hidroeléctrica que pretende producir 250 megavatios de energía.
“El proyecto no debe cortar la navegabilidad del río San Juan y no debe afectar la biodiversidad, son dos requisitos indispensables para que se ejecute”, afirmó Norving Torres, director de Fundar.
A partir de esto, Torres mencionó que prácticamente se debe realizar un plebiscito en todo el departamento de Río San Juan, para tomar la opinión de los pobladores, quienes no solo deben tener voz, sino también voto en la construcción.
Esta parte es importante, porque estiman que solo en Río San Juan, Brito afectaría a 20,000 personas.
Hay quienes creen que incluso San Carlos tendría que ser reubicado debido a las inundaciones que provocaría elevar el nivel del lago en al menos 21 centímetros.
Torres dijo que, aparte, debe tomarse en cuenta toda la legislación nacional e internacional que protege los recursos naturales de la zona.
La posición de Fundar es que el proyecto solo se ejecute si realmente brinda mayores beneficios económicos a Nicaragua, sin que estos afecten la ecología.
Por su parte, Osman Arróliga, biólogo de Fundar, advirtió que no será fácil para la fauna acuática desplazarse por el río San Juan con una represa en mitad del camino.
Como consecuencia, esto podría hacer que los bancos de peces disminuyan en el Gran Lago, pero también en el mar Caribe. Además, dijo que era posible que las aves cambiaran de hábitat por los terrenos anegados.
Torres dijo que todavía hay tiempo para perfeccionar los términos de referencia para los estudios.
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