[/doap_box][doap_box title=»El negocio deja grandes ganancias» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
1,600 córdobas puede ser la ganancia total de esa inversión, según comentó Douglas Solís, exconsumidor y exdistribuidor de estupefacientes.
10 córdobas pagan los consumidores por cada tila de marihuana que adquieren en los pequeños expendios de todo el país.
250,000 adictos a drogas ilícitas hay en el país, según la primera encuesta nacional de consumo de droga, realizada en 2006 por el Consejo Nacional de Lucha contra las Drogas, financiado por la Comisión Interamericana contra el Abuso de Droga (Cicad de la OEA).
4,000 dólares (91,280 córdobas) cuesta un kilo de cocaína en Managua. En el mercado nacional se cotiza en 8,000 dólares aproximadamente y a 9,000 dólares se cotiza en la venta al menudeo.
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Por Elízabeth Romero
Un amigo procedente de Miami, Estados Unidos, invitó a Douglas Solís a consumir cocaína. Eran los años noventa, empezaba entre los jóvenes la euforia por la nueva droga introducida al país. Estaba lejos de pensar que la adicción lo llevaría a pasar situaciones insospechadas.
Solís tenía 14 años cuando conoció las calles. Integró una banda delictiva, de la que logró salir en su momento. Pero cuando probó el crack, la cocaína y retornó a la delincuencia, perdió su hogar y sus hijos.
“La piedra crack lo que hace es estimularlo por un minuto, te sentís sabroso, te sentís como que nadie te dice nada”, expresó Solís quien expone que sin la droga “te deprimís y querés más, es ahí cuando la piedra te induce a cometer delito, a robar en tu casa, a robarle a la gente… Yo agarraba un arma y me iba a la calle a robarle a la gente con armas de fuego”.
En la Cárcel Modelo, Solís se dedicó a vender marihuana. Para ello, utilizó a su pareja con la que convivía en ese entonces. Cada 15 días la mujer introducía en sus partes una onza de marihuana. Luego fue el crack.
“Hacía un taco en una bolsa plástica para helado y con tape (cinta adhesiva), la vas comprimiendo después (ella) la metía con un condón en sus partes, para quedar bien conmigo, porque si no yo me enojaba”, relató Solís.
Poco a poco Solís expandió el negocio, metía la marihuana en el pan. Un panadero metía la tila de marihuana en la harina antes de meterla al horno. Así burlaban a los custodias del penal.
Para ese entonces podía introducir cuatro onzas de marihuana y la ganancia era de 6,000 córdobas. De la cárcel Solís salió a vender droga a las calles.
En el 2004 cayó preso otra vez por vender droga y años después salió libre. Ingresó a un centro para rehabilitarse pero volvió a recaer, hasta que un día recibió un balazo en el fémur izquierdo y quedó discapacitado.
PROBLEMA HA INCREMENTADO, PERO NO HAY DATOS PRECISOS
Noel Alberto Silva, funcionario del centro Casa Hogar Resurrección, consideró que la drogadicción y el alcoholismo son un flagelo que se ha incrementado.
El director Francisco Landero, director del Instituto contra el Alcoholismo y la Drogadicción (Icad), también estimó que la situación de consumo de drogas ilícitas en el país “ha venido en aumento y… cada día se vuelve más delicada”.
Sin embargo, no hay cifras precisas sobre el narconegocio.
El investigador del Instituto de Estudios Estratégicas y Políticas Públicas (IEEPP), Roberto Orozco, afirmó que es difícil calcular la cantidad de droga que se queda en el país y es vendida al menudeo, aunque estimó que podría ser el 20 por ciento.
Para Orozco, Nicaragua “ya es un país de consumo, no solo de tránsito y embodegaje, sino que ya tiene una plaza de mercado que para nuestras economías es bastante considerable”.
LAS MÁS APETECIDAS
La primera droga que se consume es la marihuana, que tiene un mercado grande en Nicaragua, pero también crack y cocaína, según la única encuesta que hizo el Consejo Nacional de Lucha contra las Drogas, financiado por la Comisión Interamericana contra el Abuso de Droga (Cicad de la OEA) en 2006.

Landero destacó que el estudio reportó además el consumo de heroína y de anfetaminas, pero en baja proporción.
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