MIAMI /AFP
La casi dos horas de concierto en el American Airlines Arena de Miami transcurrieron con una calidez y conexión con el público que contrastó con lo que ocurriera previamente, cuando varias agrupaciones cubanas exigieron la anulación de su presentación.
“Pablo te amamos”, “Gracias Pablo”, fueron algunas de los gritos del público que asistió a este concierto el sábado definido por el propio artista como “histórico”.
Al artista lo esperó una manifestación de unas 100 personas furibundas ante la idea de que llegara a la capital del exilio “un tipo que se dice de izquierdas y que es portavoz del régimen castrista”, dijo Oreste Cervantes, de la organización Presidio Político Cubano, a la AFP.
“Gracias por venir a disfrutar de una noche tan especial”, se limitó a decir el cantante ante una audiencia repleta de cubanos que poco a poco se fueron relajando hasta sacar su bandera, clamaron canciones de su isla y hasta le regalaron frases como “¡Viva Cuba, nuestra Cuba mi Pablo!”
Antes de la presentación, menos de un centenar de exiliados cubanos se ubicaron al frente del anfiteatro a protestar.
Los opositores al intercambio cultural entre Cuba y Estados Unidos y férreos adversarios al régimen comunista de la isla caribeña gritaron “Vendidos a la tiranía” o “Traidores” a todos aquellos que cruzaban la avenida vestidos para asistir al show.
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