Lucylda Baca C.
Báez reiteró el llamado de la Iglesia para que se permita una observación electoral “irrestricta y sin condiciones” y considera esencial aclarar las “ambigüedades” y restricciones del reglamento de acompañamiento. “Ya es mucho que el pueblo tolere la invención del término acompañamiento que no tiene nada que ver con las leyes de Nicaragua. Lo que establece la ley de rango constitucional… es observación”, sostuvo.
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Al momento de asegurar que nada evitará que la Iglesia católica siga denunciando las injusticias y corrupción, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, demandó ayer el esclarecimiento del asesinato del sacerdote Marlon Ernesto Pupiro.
Al anochecer, la Policía le presentó al arzobispo de Managua Leopoldo Brenes, el informe sobre las investigaciones que concluían que Yasker Blandón mató a Pupiro.
“Queremos junto a (arzobispo) monseñor Leopoldo Brenes que el pueblo de Dios de la Arquidiócesis no se canse de pedir justicia y que sepa que los obispos estamos a su lado y que exigimos la verdad y la justicia”, dijo durante la homilía dominical en la Catedral de Managua.
A pesar de perdonar a quien con “tan brutal saña destruyó la vida y el cuerpo de nuestro hermano sacerdote”, también “condenamos con toda nuestra fuerza un acto de tanta barbarie, sobre todo porque no se ha respetado la vida humana y toda vida humana es sagrada. Solo Dios tiene poder para dar y quitar la vida”.
“NOS ESTAMOS ENCAMINANDO A UN BARRANCO”
Para Báez el esclarecimiento de este caso es necesario no solo porque ha sido asesinado un sacerdote, sino porque cuando la vida ya no se aprecia “nos estamos encaminando a un barranco de destrucción de la sociedad”.
Al consultarle si contemplan que el móvil del crimen sea político, como algunos sectores especulan acusando al Gobierno, Báez contestó que no descartan ninguna posibilidad, mientras señalaba las ambigüedades del proceso electoral.
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