Mabel Calero Gaitán
Desde hace una semana doña Julia Gutiérrez se levanta a las 4:00 a.m. para realizar sus labores domésticas.
Al igual que muchos caraceños, ella sufre por el desabastecimiento de agua potable que afecta al casco urbano de Jinotepe, Carazo.
Gutiérrez cuenta que el agua llega solo por dos horas en la madrugada en la zona urbana de ese municipio.
Pese a que esta situación ya tiene dos años, la Empresa de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) aún no resuelve el problema. Y aunque el agua falla, el recibo de cobro mensual llega puntual, según los pobladores.
En Carazo se contabilizan 43 pozos, pero solo 38 funcionan.
“Tenemos que estar pendientes a qué hora llega el agua, porque así como puede venir en la madrugada, a veces viene a medianoche. Eso sucede aquí en el casco urbano de Jinotepe, donde se mueve el comercio; hay varios establecimientos y negocios que necesitan obligatoriamente del agua, pero en vez de mejorar la situación, cada día es peor”, afirmó Marcos García, habitante del barrio San Juan.
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