Por Anne Pérez Rivera
Niños tímidos, con bajos índices académicos y hasta con problemas de conducta se han vuelto verdaderos líderes, gracias a una estrategia educativa que promueve su desarrollo integral.
“A mí me temblaban las piernas cuando tenía que hablar frente a la gente, mi promedio (escolar) era como de 60 por ciento y pues no era una actitud muy positiva conmigo”, recuerda Luis Chavarría.
Dos años después de haber entrado al programa de liderazgo de Fe y Alegría, Chavarría recibió un premio a su excelencia académica en el centro experimental Asunción, y ahora hasta coordina charlas y talleres para otros jóvenes de la comunidad Lechecuagos, en León.
El padre Fernando Cardenal, director ejecutivo de Fe y Alegría Nicaragua, dijo que la atención integral a los estudiantes es la clave para que los 22 colegios coordinados por este organismo reporten una retención y promedio escolar superior al 90 por ciento en comunidades pobres.
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