Aunque habla claro y no se esconde ante las dificultades, todavía no hemos visto a Davis Hodgson escupiendo fuego frente a las grabadoras, tomando por el cuello a un árbitro o dándole puntapié a una almodilla. Es que incluso, en esos momentos de molestia extrema, ha sabido guardar la compostura.
Davis no grita porque no lo necesita. Tiene autoridad. No compra voluntades porque ha establecido su gobierno a partir del ejemplo. Y a pesar de las diversidades étnicas, lingüísticas y de cualquier índole, ha logrado amalgamar al equipo costeño y lo tiene frente al título de campeón nacional.
Esa ha sido quizá su más grande virtud: manejar al colectivo con reglas claras y no titubear cuando se debe aplicar la ley. Sino recordemos que cuando arrancó la liga dijo que retiraba a uno de sus jugadores por indisciplina.
Sin embargo, aunque esos factores son importantes y muestran tu esencia como persona, Hodgson necesitará de todos sus conocimientos beisbolísticos para vencer al Estelí en la Final, que inicia hoy en Bluefields.
Davis tiene la tropa para vencer en la Final. Dispone de un staff con profundidad, un ataque agresivo y una defensa mejorada, pero será clave el trabajo de Hodgson en la administración del pitcheo y en el establecimiento de la confianza colectiva.
Davis ya fue campeón con la Costa en 1989 y ha logrado títulos con León y Matagalpa. Sin embargo, por jugar ante su gente y en una etapa en la que los torneos son en realidad de carácter nacional, debe tener un significado especial la obtención de este título ahora, aunque Estelí luchará por impedírselo.
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