AGENCIAS
Organizaciones de derechos humanos y de protección a inmigrantes reprocharon ayer que no se haya condenado aún a nadie por la masacre de 72 inmigrantes de Centro y Suramérica, que se atribuye al cártel de Los Zetas.
El padre Alejandro Solalinde, director de un refugio para migrantes, dijo que “no puede ser que seamos católicos y estemos chingando (jodiendo)… sobre todo a los que vienen del sur, nuestros hermanos migrantes”.
Por este caso hubo 81 detenidos. Unos 200 agentes migratorios son acusados de complicidad en estos crímenes.
Los señalamientos contra el obligaron a Cecilia Romero, entonces comisionada de migración, a renunciar a su cargo.
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