San Isidro
Por Edgard Rodríguez C.
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[/doap_box][doap_box title=»LA CAÍDA» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
- victorias por 32 derrotas con 1.93, es el récord de Antonio Herradora en su carrera en Primera División
[/doap_box][doap_box title=»65 años» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Herradora nació hace 65 años en San Isidro, igual que Vicente López y César Jarquín, pero vive en La Trinidad. Su padre era albañil y su sueldo no daba para ir a la escuela. Así que el beisbol fue su salvación, pero temporal, reconoce ahora.
Los chavalos deben priorizar la escuela. Uno no lo entiende cuando es joven, pero el beisbol es un rato y después quedás sin nada. A mí es lógico que me habría gustado tener una carrera profesional, dijo.
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Antonio Herradora jamás se echó hacia atrás ante ningún reto. Incluso, cuando el espigado bateador cubano Armando Capiró se quiso pasar de listo y le preguntó que si era el “carga-bates” del equipo de Nicaragua en 1971, el zurdo le dijo que le contestaría sobre el terreno.
Y así lo hizo con magistrales trabajos ante el poderoso equipo cubano, con el que tropezó en el Mundial de ese año, pero lo derrotó un año después 6-5 en el Torneo de la Amistad en República Dominicana, disipando cualquier duda respecto a su carácter y también sobre sus recursos.
A sus 65 años y después de tres operaciones que le impiden trabajar, Herradora no puede tirar su curva y tampoco se puede virar a la primera base con la maestría de antes. Ahora está envejecido, enfermo, triste y casi en el abandono.
“Para ser honesto, vivo de la caridad pública. De amigos que me ayudan, de gente que me conoció cuando jugaba y de otros que han escuchado hablar de mí, pero es duro. Y como no fui a la escuela, no tengo otra opción”, se lamenta.
Para remate, su esposa, Teresa Barrera, con la que estuvo casado por 48 años, falleció hace unos meses y se siente más solo aún. No cultivó una buena relación con sus hijos y solo la menor de ellos, le mete el hombro en estos días aciagos a la gloria deportiva nacional.
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