ACAN-EFE
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, dijo en un acto oficial que el «primer acto de justicia» de la revolución sandinista fue la Gran Cruzada de Alfabetización, de la que hoy celebró su 31 aniversario, porque redujo el analfabetismo del 54 al 13% y le hizo merecedor del reconocimiento de la Unesco.
«El primer acto de justicia» tras el derrocamiento de la dictadura de los Somoza el 19 de julio de 1979, «era acabar con el analfabetismo» y «la juventud respondió de forma generosa», aseguró el mandatario.
Ortega, quien en un acto público también conmemoró el 32 aniversario de la Juventud Sandinista, recordó que 50.000 jóvenes de todo el país participaron durante cinco meses en la Gran Cruzada de Alfabetización, pese a una serie de «calumnias, mentiras e infamias» difundidas, según dijo, por los adversarios de los sandinistas en 1980.
Agregó que muchos alfabetizadores murieron producto del conflicto armado de esa época y que uno de los primeros fue Georgino Andrade.
En el acto, celebrado en la Casa de los Pueblos de Managua, antigua Casa Presidencial, el gobernante afirmó ante decenas de jóvenes que «hoy los retos son otros» porque «estamos en tiempos de paz».
Ortega, quien está en campaña electoral para reelegirse ilegalmente en la Presidencia, explicó que el objetivo es educar a toda la población.
«El poder está en el conocimiento, allí reside el poder, y en la medida que el conocimiento se democratice, que llegue a todos y todas», entonces «Nicaragua será mucho más potente para cumplir con las metas de acabar con la pobreza», afirmó.
Añadió que en Nicaragua 200.000 jóvenes gozan de becas de estudios, en parte gracias a la «solidaridad» de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).
En el año 2007, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), inscribió los archivos de la Gran Cruzada de Alfabetización de Nicaragua en la lista «Memoria del Mundo».
El mandatario sandinista afirmó hoy que ese proyecto «sacudió y conmovió a la comunidad mundial», que respaldó a los nicarag enses en esa «batalla».