¿Qué tienen en común Hugo Chávez, Alexis Argüello (q.e.p.d.), Rosario Murillo y Arnoldo Alemán? Todos, sin proponérselo, han dado nombre a un barrio, y hasta a una comunidad, en el caso de la primera dama. El común denominador detrás de estos bautizos ha sido la necesidad de la gente que desea ser apadrinada para recibir ayuda y poder legalizar sus asentamientos.
Unas veces el móvil ha sido el agradecimiento y otras, el “preagradecimiento”.
El caso más reciente es el de la comunidad Rosario Murillo, que surgió hace tres años en el kilómetro 21 de la Carretera Nueva a León, a dos kilómetros del casco urbano de Mateare, en una tierra plana y fértil, propiedad de la empresa canadiense Finarca.
Ahí viven 610 familias, en casas de plástico negro y láminas de zinc, todas numeradas con pintura azul y brocha gorda. Son alrededor de 3,300 habitantes, según su propio censo.
Se confiesan “ladrones de tierra”. Y confían en que el Gobierno central será un mediador entre ellos y la empresa, para que cada quien pueda pagar su lote en un plazo de 20, 25 o 30 años y a un “precio justo”.
Mientras esperan humo blanco, trabajan los que tienen empleo y los que no, viven de la siembra de maíz, ayote, sandías y pipián.

Llegaron de Chinandega, León y Managua, son familias de desmovilizados, expolicías y policías activos, antiguos miembros del Ejército y madres de caídos en la guerra de los ochenta, según cuenta Marcia Campos, presidenta de la Cooperativa de Vivienda del asentamiento.
También afirma que el ochenta por ciento de la población de la Rosario Murillo estuvo de acuerdo en usar ese nombre por ser la primera dama una “representante” de las mujeres de la comunidad.
“Si las que habitan aquí son mujeres (…) y la que dirige es una mujer, entonces se le da el mérito de ponerle a la comunidad el nombre”, señala Campos.
Las 20 manzanas del caserío se encuentran en un área de casi 54 manzanas que Finarca tiene en venta como terreno urbanizable, a un precio de 753,000 dólares.
DOCTOR ALEMÁN
De manera similar apareció el barrio Arnoldo Alemán, que a la fecha carece de identidad, pues también es llamado Anexo a Los Laureles Sur y barrio María Dolores Alemán, en nombre de la hija del expresidente.
Fue en el verano de 1996 que llegaron sus “colonizadores”. “Doña Violeta fue la que gestionó esta cuestión de estas tierras para que las dieran a los desmovilizados y el doctor Alemán se encargó de dar los documentos, una parte”, recuerda Cornelio Rueda Morales, uno de los fundadores del barrio.
Para Rueda Morales el que al barrio también se le llame María Dolores Alemán se explica así: “Durante la campaña ella entró a hacer propaganda y como era la hija del doctor Alemán, unos decían que le iban a poner así”.
Sin embargo, recalca, en los documentos de propiedad el barrio aparece como Anexo a Los Laureles Sur. Y ahí no hay vuelta de hoja.
COMPAÑERO HUGO
Hace diez años, asentado en terrenos del Banco de la Vivienda, nació el barrio que lleva el nombre del mandatario venezolano Hugo Chávez. Desde entonces sus habitantes esperan que los llegue a visitar. No lo han conseguido a pesar de los numerosos viajes que el presidente ha realizado a nuestro país.
Lo nombraron así porque escucharon rumores de que Chávez había donado fondos para proyectos sociales que se ejecutarían en esa zona.
POR ALEXIS
El barrio Alexis Argüello se llamó El Laberinto hasta el 2006, año en que sus habitantes decidieron rebautizarlo para agradecer sus gestiones al entonces vicealcalde de Managua.
“Él nos dio piedras canteras, láminas, juguetes y como dos mil camiones de material selecto”, señala Mayra Argeñal Cerrato, militante sandinista y excombatiente guerrillera.
Según ella, desde que Argüello murió, el barrio está en el abandono, huérfano del Gobierno. Y por eso sus habitantes no votarán en estas elecciones.
Los mueve también otra razón. Y aquí la señora baja la voz para decir: “Es o se maneja, que el Gobierno le quitó la vida a Alexis”.
A su juicio, la prueba de que “no le tenían ni una milésima de cariño” son esas estatuas que han hecho por política. “Aquí segurísimo que nadie va a votar”, sentencia.
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