SAO PAULO /AFP
Indígenas y organizaciones ecologistas desfilaron ayer en Sao Paulo contra la construcción de la gigante hidroeléctrica Belo Monte, en el corazón de la selva amazónica, en una protesta que se realizaba simultáneamente en otras 15 ciudades brasileñas.
Mientras esto ocurría en Brasil, el presidente Evo Morales se veía obligado a dialogar personalmente con indígenas de la Amazonía que marchan 600 kilómetros en defensa de una reserva ecológica en el centro de Bolivia, amenazada por la construcción de una carretera que financia Brasil, informó una fuente oficial.
Unas mil personas, según estimaciones de los organizadores y la policía, recorrieron la Avenida Paulista, centro financiero de la metrópoli brasileña, contra la construcción de la represa que debe inundar unos 516 kilómetros cuadrados en dos embalses sobre el río Xingú y provocar el desplazamiento de 16 mil indígenas en el estado amazónico de Pará.
“Con esta manifestación queremos llamar la atención del gobierno para parar la construcción. El gobierno no escucha a nadie. Queremos que se respete el derecho del indio”, afirmó el cacique Megaron Txucarramae de la etnia caiapó.
- Los nativos bolivianos dicen que una vía de 300 kilómetros que el Gobierno pretende construir en el centro del país, desde el poblado cocalero de Villa Tunari, el bastión político de Morales, hasta San Ignacio de Moxos, cruzará el Tipnis y dañará el ecosistema, rico en flora y fauna y donde habitan varios pueblos indígenas desde tiempos ancestrales. El presidente Evo Morales dijo varias veces que la obra irá sí o sí.
[/doap_box]
La construcción enfrenta una fuerte oposición de indígenas, pobladores locales y ambientalistas, que argumentan que la iniciativa tendrá un impacto ecológico y social demasiado grande.
“No queremos perder nuestra cultura. El Brasil es nuestro, no se puede arruinar, acabar con la naturaleza”, declaró a la prensa el cacique Kunue Kalapado, según la traducción de su hija Kuné, de la aldea guaraní Tenonde Pora.
“Estamos muy preocupados porque la primera aldea que afectaría (la inundación) sería la nuestra”, que se encuentra en el alto río Xingú, afirmó Kuné Kalapado.
Realizando danzas típicas acompañadas por el coro “Xingú vivo sí, Belo Monte no” de los ambientalistas, los indígenas quemaron una figura de paja que representaba a la presidenta Dilma Rousseff.
Con 11,200 MW de potencia (cerca de 11 por ciento de la capacidad instalada del país) y un costo de 11 mil millones de dólares, la represa está destinada a ser la tercera mayor del mundo.
El oficial Instituto brasileño de Medio Ambiente (Ibama) concedió en enero la autorización para el comienzo de la construcción de la gigantesca hidroeléctrica.
El lunes está previsto que también se realicen protestas en 16 países, entre ellos Estados Unidos, Alemania, Irán y Turquía.
Por su parte, el consorcio Norte Energía, responsable por la construcción lamentó las manifestaciones “fruto de la desinformación”, señaló en una nota.
EN BOLIVIA
En Bolivia son aproximadamente 1,500 nativos que desde el lunes realizan una caminata desde la ciudad de Trinidad, en la Amazonía, hasta la andina La Paz por la defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) habían rechazado dialogar solo con ministros y exigían a Morales.
“Como nos informan su decisión de tratar estos temas solo con el presidente del Estado, planteamos la instalación inmediata de una reunión de coordinación, con sus representantes, para el encuentro con el presidente”, dice la carta leída por el ministro de la Presidencia, Carlos Romero.
Romero y los aborígenes se encuentran en el poblado amazónico de San Ignacio de Moxos, a unos 500 kilómetros al noreste de La Paz, aunque sin reunirse.
La autoridad aclaró que la invitación es para que el diálogo se realice en La Paz, mientras los indígenas habían pedido que sea en San Ignacio de Moxos o en cualquier punto de la marcha, aunque dijeron que evaluarán si se trasladan a la sede de Gobierno.
Los indígenas, para frenar la obra, denunciaron el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A