SANTIAGO/AFP
El gobierno de Chile reafirmó ayer que no accederá a la demanda estudiantil para establecer la gratuidad de la educación superior, un día después de una manifestación estudiantil con más de 50 mil personas.
“Respecto a la educación gratuita que se ha planteado, quiero decir con responsabilidad que no podemos darle educación superior gratuita a todos los chilenos”, dijo el ministro de Educación, Felipe Bulnes.
“Es una política incorrecta”, ya que “los sectores más acomodados no tienen porqué no pagar su acceso” a la educación, agregó.
Avanzar hacia un sistema que garantice educación gratuita y de calidad para todos los que no puedan pagarla es la principal demanda del movimiento estudiantil chileno, que ya tiene tres meses de protestas.
En Chile, solo un 40 por ciento de los escolares asiste a colegios públicos gratuitos, mientras en la educación superior toda la oferta es pagada.
Para acceder a las universidades los estudiantes de menores recursos deben pedir créditos, internos en las instituciones públicas o con bancos en el caso de las privadas. En respuesta a esta demanda, el Gobierno propuso rebajar el valor de los préstamos privados, que hoy tienen un interés promedio de 5.6 por ciento, para llevarlo a un 2 por ciento, similar al de los créditos de las universidades públicas.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), cuya sede en Santiago fue ocupada el miércoles por una veintena de artistas locales en apoyo a los estudiantes, alertó sobre la segregación del sistema educacional chileno y manifestó su preocupación por la huelga de hambre que realiza una treintena de estudiantes, algunos por más de un mes.
Para la próxima semana los estudiantes planean sumarse a un paro nacional convocado para el 24 y el 25 de agosto por la Central Unitaria de Trabajadores.
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