Un barco dañado con aletas de tiburones pidiendo auxilio a Nicaragua es una escena posible, pero no es común que le pase lo mismo una y otra vez.
[/doap_box]
Esta es la opinión del procurador ambiental, José Luis García, quien le da seguimiento a los dos desembarcos que realizó una nave con bandera extranjera, tras practicar el aleteo en el océano Pacífico.
“La voz de alerta es válida, si les vuelve a pasar, en Nicaragua no se les puede permitir el desembarco”, aseguró García.
El aleteo consiste en capturar a un tiburón con el único objetivo de cortarle las aletas y lanzarlo moribundo al mar.
Esta acción es ilegal. Está penado con tres a cinco años de cárcel para los responsables, según el Código Penal.
Las embarcaciones, que faenan para una empresa asiática, que ya no pueden descargar sus aletas en Costa Rica, pidieron ayuda al Instituto Nicaragüense para la Pesca y la Acuicultura (Inpesca), aduciendo que tenían problemas de refrigeración.
Inpesca se lo permitió, y así la empresa introdujo las aletas a Costa Rica.
El caso habría pasado en silencio, de no ser por la denuncia del Fondo Natura, dedicado a la protección ambiental.
La fundación insistió en que el caso debe ser perseguido por las autoridades nicaragüenses, pero García mencionó que hasta el momento no es considerado ilegal… a menos que esto ocurra una tercera ocasión.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A