Ramón Villarreal B./ Corresponsal/ Rivas.- Seis mujeres que ya deberían estar en sus casas con sus familiares, luego de haber conseguido que una juez de ejecución de sentencia y vigilancia penitenciaria les concediera el beneficio de la extinción de pena, entre junio y julio, aún no han sido puestas en libertad.
La situación de las prisioneras parece haberse complicado luego que familiares de las detenidas se quejaran que los días pasaban y que no las quieren poner en libertad.
Herminia Manzanares, hermana de Sara Angelina Acevedo, originaria de Rivas, dijo que su pariente tiene orden de libertad a su favor desde el 21 de julio cuando la juez Cuarto de Distrito Penal de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria de Managua, María Carolina Ortega, la ordenó.
Aunque Ortega mandó la orden de libertad a la directora del Sistema Penitenciario de Mujeres La Esperanza, la alcaide Kathy Orozco, aquí todavía se mantiene en prisión a las seis mujeres.
Según Manzanares, tras la denuncia pública de los familiares, Orozco amenazó a las reclusas con dejarlas detenidas tres meses más.
Acevedo fue detenida y procesada en Panamá en el 2006 por tráfico de estupefacientes, y en el 2010 sus familiares hicieron los trámites para que terminara su condena en el país.
Además, comenzaron a hacer gestiones para obtener su libertad, pero fue hasta en julio pasado que lograron que la judicial Ortega aplicara la extinción de la pena.
Manzanares dijo que otras cinco mujeres del penal están pasando la misma situación de su hermana, ya que tienen órdenes de libertad pero la jefa del penal no las cumple.
Las otras cinco mujeres que deberían estar libres, junto a Acevedo son Marisol Martínez, María Luisa González, Juana Urbina, Andrea Martínez y Marta Estrada, esta última según Manzanares, recibió su orden de libertad desde febrero pasado,
Manzanares cuestionó el hecho de que en Nicaragua existan instancias que se nieguen a hacer caso a las órdenes judiciales, las cuales según la ley son de estricto cumplimiento.
Dijo que a su hermana, la esperan dos hijos adolescentes que quedaron huérfanos de su padre en Costa Rica y pidió a la alcaide Orozco “que se ponga la mano en la conciencia”.
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