Ayer por la tarde fueron los funerales de Gerald Antonio Cajina, de 19 años, quien murió el 10 de agosto en el Hospital Lenín Fonseca, dos días después de haber ingresado tras recibir tres balazos propinados por delincuentes que le robaron la bicicleta y el celular.
El hecho ocurrió en el barrio Altagracia a manos de ladrones del barrio Bóer, según los parientes de la víctima.
Ángela Rosa Manzanares, madre del fallecido, dijo indignada que la Policía es corrupta y que desde que su hijo fue herido no se investigó nada, tuvo que morir el muchacho para que se interesaran en el caso.
Los denunciantes señalan que el jefe de sector se parcializa con la delincuencia porque su pareja sentimental es supuestamente familiar de uno de estos sujetos.
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Además dijo que está considerando la posibilidad de denunciar ante las autoridades superiores del Minsa y de la Policía la situación.
En el caso del Minsa, la acusación sería por negligencia médica, pues asegura que recibió maltrato cada vez que buscaba a los médicos para decirles que su hijo estaba muy pálido y que la venda de la pierna estaba pura sangre.
MALA ATENCIÓN
“Mi hijo murió por la pérdida de sangre de varios días, ellos me decían que era normal”, dijo sollozando la madre. Refirió que su vástago pudo haber sobrevivido si le hubiesen dado atención con calidad desde su ingreso.
“Me lo operaron, le hicieron un injerto de vena en la pierna derecha y horas después se le puso morada y le hicieron reconstrucción corrigiendo en parte el problema”, aseveró.
Agregó que su hijo se quejaba de dolor en un glúteo y los médicos únicamente le decían que era normal.
Según la señora, hasta después que Cajina murió, el forense descubrió un impacto de bala en el glúteo pero que en el hospital donde lo atendieron el proyectil no fue extraído.
OTRA VÍCTIMA
La noche del miércoles en el barrio Georgino Andrade, delincuentes del grupo “Los Cancheros” le quitaron la vida a un joven pero aún siguen libres.
A eso de las 9:00 p.m., Edwin José Gutiérrez, de 20 años, regresaba con su madre del culto evangélico hacia su casa ubicada del puente del Conchita Palacios hacia el lago.
Minutos después se sentó cerca del puente con unos amigos, de pronto llegaron unos tipos disparando con armas hechizas y aunque el muchacho corrió fue impactado por las balas.
Edwin José murió una hora después en el Hospital Manolo Morales donde fue operado debido a impactos de bala recibidos en la espalda y el cuello, dijeron sus parientes.
Los pobladores del barrio Georgino Andrade lamentaron la muerte de Edwin José Gutiérrez, de 20 años y señalaron que tenían meses de pedirle al jefe de sector de la Policía que planificara una reunión con la comunidad para plantearles el peligro que viven.
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