SANTIAGO/AFP
El presidente chileno, Sebastián Piñera, promulgó ayer una ley de aseguramiento de la calidad de la educación, que establece estándares mínimos de aprendizaje, e instó a retomar el diálogo a los estudiantes.
- Los estudiantes chilenos continuaron ayer con sus marchas.
Dos propuestas gubernamentales que acogen parcialmente sus reclamos fueron consideradas insuficientes por los estudiantes, que exigen un compromiso más amplio del Gobierno para fortalecer el sistema público de enseñanza en todos sus niveles.
Las protestas por una educación de calidad en Chile ha encontrado eco en varios países latinoamericanos.
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Piñera firmó la iniciativa a nueve semanas del inicio de las masivas protestas de estudiantes que abogan por el establecimiento en Chile de una educación pública, gratuita y de calidad, en un país donde la mayor parte del sistema educativo es privado.
La nueva ley incluye la creación de la Agencia de Calidad de educación, que determinará “parámetros objetivos de evaluación” de los establecimientos educacionales, a través de sucesivos exámenes, y establecerá “estándares mínimos de calidad y aprendizaje”, explicó.
La institución contará con 362 funcionarios y un presupuesto inicial de unos 40 millones de dólares, agregó el mandatario.
Piñera, quien asegura que las demandas de los estudiantes has sido escuchadas, entregó un balance de estas nueve semanas de protestas: 1,914 personas detenidas, 260 policías y 36 civiles heridos, 66 millones de horas de clases perdidas.
El mandatario anunció también el próximo envío al Congreso de dos proyectos de ley sobre educación: uno para la reprogramación de la deuda de 110,000 estudiantes morosos de los créditos que recibieron para pagar sus aranceles, y otro para rebajar los intereses de un crédito en bancos privados al que acceden los estudiantes para financiar sus estudios.
Esos créditos, avalados por el Estado, cobran un interés promedio de 5.3 por ciento, superior al de los créditos hipotecarios.
Piñera afirmó ayer que “nada es gratis en esta vida” aunque todos quisieran que la educación, la salud y muchas cosas más lo sea, en respuesta a las demandas de los estudiantes.
El mandatario explicó que “si le damos educación gratuita al 10 por ciento más favorecido de nuestra sociedad, lo que estaríamos haciendo es que el total de la sociedad, incluyendo a los más pobres con sus impuestos, estaría financiando la educación de los más afortunados”.
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