- Los alborotadores ingleses se organizan rápidamente a través de la mensajería casi instantánea y gratuita de los teléfonos móviles BlackBerry, que presenta la ventaja, para los agitadores, de estar codificado, a diferencia de la red social Twitter.
Sin embargo, si utiliza la mensajería del BlackBerry, en general solo los contactos que ha aprobado personalmente pueden ver sus mensajes, explica.
La diputada de la oposición británica, David Lammy, representante de Tottenham, pidió a BlackBerry que contemplara suspender su servicio de mensajería.
Los llamamientos a saquear y a enfrentarse con la policía han circulado en los últimos días en BBM, como un mensaje escrito el domingo y publicado luego por el Daily Mirror: ¡Estamos todos en el corazón de Oxford Circus en Londres! Vamos a romper las tiendas, pueden venir a servirnos ¡PU… polis, vamos a echarles con NUESTRAS violencias! ¡Si ve a un amigo… HOLA! ¡Si ve a un poli… DISPARE! Aquella noche, unas cincuenta personas atacaron esta avenida comercial del centro de la capital británica.
BlackBerry prometió ayudar a la policía, aunque la empresa canadiense que fabrica los BlackBerry, Research in Motion (RIM), recibió amenazas de represalias en caso de que den información a las autoridades británicas.
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LONDRES/AP/AFP
Los jóvenes participantes en los disturbios en Inglaterra llenan los juzgados y cada uno parece el retrato vivo de una generación perdida: un joven de 15 años, procedente de Ucrania, cuya madre murió; otro de 17 que se plegó a los desmanes siguiendo a su primo; un matoncito de 11 años, detenido por robar un cesto de basura.
Las opiniones sobre el origen de los disturbios están divididas. Algunos los atribuyen a delincuentes oportunistas, otros dicen que las políticas económicas inhumanas y los severos recortes al gasto gubernamental han acentuado la desigualdad en las áreas más pobres del país.
Los mismos jóvenes a veces no saben explicar su ira. Pero en sus respuestas se percibe el resentimiento social. “Nadie hace nada por nosotros, ni los políticos, ni los policías, nadie”, dijo “Freddy”, un joven de 19 años quien reside cerca de Tottenham, el barrio de Londres donde el sábado comenzaron los disturbios.
Inglaterra tiene además uno de los índices más altos de delitos violentos en la Unión Europea, y una tasa alarmantemente elevada de desempleo entre los jóvenes. Casi 18 por ciento de las personas de entre de 16 y 24 años no tiene trabajo y casi la mitad de todos los jóvenes negros están desocupados.
El Gobierno trata de moderar una deuda colosal con el recorte de prestaciones sociales, que van desde la asistencia a los pobres hasta recortes en la educación y que han generado masivas y violentas protestas en el país.
Pero expertos consideran erróneo creer que los disturbios no tienen relación con la crisis económica. “El argumento de que esto no tiene relación alguna con los recortes al gasto o con la economía no se sustenta en las evidencias. Si eso es verdad, entonces lo que tenemos aquí es a cientos de jóvenes locos que simplemente actúan en forma irracional. (…)”, expresó Matthew Goodwin, profesor de la Universidad de Nottingham.
¿PROBLEMA RACIAL?
Más de un millar de personas han sido detenidas desde el sábado. La mayoría son jóvenes pobres, de diversas razas y etnias. No se sabe qué incidencia tienen las tensiones raciales en los disturbios.
En Tottenham, la mayoría de los habitantes son blancos, pero los negros africanos o caribeños representan alrededor de una cuarta parte de la población. También residen inmigrantes de India, Pakistán y Asia. La ira ha parecido trascender las barreras étnicas, y la pobreza parece el común denominador.
Pero hay una historia de tensiones raciales en muchos de estos barrios y los disturbios fueron desencadenados por la muerte a tiros de un hombre negro, a manos de la policía, en Tottenham.
En 1985, ocurrió en el barrio un disturbio que quedó grabado en la memoria de muchos padres de los jóvenes actuales, cuando la violencia estalló en una zona donde una mujer negra murió por un derrame cerebral durante un allanamiento policial.
En el último año, la policía ha registrado unos cien delitos de intolerancia racial o religiosa. Otros problemas sociales que afligen a los lugares donde ocurrieron los desmanes son los altos índices de embarazo en adolescentes, delitos a mano armada y tráfico de drogas.
Daniel Cavaglieri, uno de los abogados de un adolescente negro de 17 años que compareció con decenas más el miércoles en la Corte de magistrados de Highbury, dijo que su cliente estudiaba mecánica y trataba de completar la escuela.
Se le acusó de seguir a su primo mayor, quien saqueó una tienda de ropa y está acusado de intento de robo. “Su madre está furiosa porque él estaba afuera a esa hora. Ella pensó de verdad que él estaba en la casa de un amigo”, dijo Cavaglieri a la Corte.
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