Los Ángeles/EEUU/EFE
La muerte, el gore y el humor negro se dan cita desde hoy en los cines de EE. UU. con Final Destination 5 , la nueva entrega de una de las sagas de terror más exitosas y prolíficas de la última década, esta vez de la mano de un protegido de James Cameron.
El encargado de poner en imágenes el sufrimiento de nuevos rostros jóvenes que tratan de burlar a la muerte es Steven Quale, quien ha trabajado codo con codo con Cameron en filmes como Titanic y Avatar como asistente personal y director de la segunda unidad.
“En las películas anteriores, los personajes inevitablemente se morían, la pregunta solo era cuándo y cómo; es lo que disparaba la adrenalina”, afirmó Quale.
“Para esta película, hemos añadido un nuevo giro: puede ser que algunos hayan encontrado una manera de sobrevivir”, agregó.
Estas cintas giran en torno a la idea de que nadie puede escapar a la muerte, y solo la premonición de uno de sus protagonistas al comienzo de las películas evita que el destino se cobre sus víctimas. Sin embargo la muerte acaba por cobrarse la deuda de las formas más imaginativas y sangrientas posibles.
Tras esta película, tal vez hacer gimnasia, operarse de la vista o la acupuntura pueden dejar de ser consideradas actividades sin grandes riesgos, como comprueban tres de sus personajes.
La franquicia disfruta de una salud óptima. Sus películas, siempre a partir de un presupuesto ajustado, han logrado importantes dividendos hasta el punto de que se podría decir, incluso, que es la gallina de los huevos de oro para la productora New Line Cinema.
En esta ocasión la muerte amenaza a un grupo de empleados que se dirigen a un campamento organizado por su empresa. Una premonición de Sam (Nicholas D’Agosto) evita el trágico destino de sus compañeros, pero cuando creen que han sobrevivido al derrumbe de un puente colgante —una de las escenas más espectaculares de la saga—, su vida se convierte en una carrera contra el tiempo al descubrir que su destino no es sobrevivir.
Las ideas maquiavélicas que dan origen a las muertes y el humor negro que rezuma la cinta son obra del guionista Eric Heisserer, quien ya había trabajado en el género con la nueva versión de A Nightmare on Elm Street (2010) y que repetirá con la modernización de The Thing, de estreno en octubre.
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