Denis Martínez no se echa hacia atrás ante ningún reto. Su vida misma ha sido un constante desafío. Dentro y fuera del campo. Pero ahora ha asumido una nueva prueba, al tratar de cambiar la mentalidad en la Selección Nacional de Beisbol.
“Quiero ayudar a que restituyamos el orgullo de ser parte de la Selección. No se le puede seguir viendo como cualquier cosa”, dijo el exbig leaguer.
Excelente. Eso se perdió. Y ni siquiera nos percatamos cuándo. Pero lo más común en los últimos años ha sido la renuncia de los peloteros a la Selección, que el entusiasmo por ser convocados.
Aquí hay historias famosas como la del recién fallecido Bert Bradford, por ejemplo, quien perdió su trabajo por viajar con la tropa nica a Argentina en 1951. Y a través de generaciones, se podía captar el orgullo y entusiasmo que se sentía al ser parte de la Selección. Ahora no.
Ha habido años en los que la Selección se ha formado con las completas. En un momento incluso, se rogó a Isaac Martínez, joven en aquel instante, para que se uniera al equipo porque no había nadie en el shortstop.
Ha tenido mucho que ver el trato y las condiciones que se brindaba a los jugadores, pero también se perdió el amor, el deseo de representar al país. Los viáticos se congelaron por años y cuando alguien se lastimaba, no se le atendía. Y en ese contexto, los jugadores mejor se guardaban para la liga de Primera División o el torneo Profesional, que ir a arriesgarse con la Selección.
Fue entonces cuando se dijo que “cualquiera está en la Selección”, y era debido a que los mejores jugadores, o buena parte de ellos, se hacían a un lado. Denis espera cambiar las cosas. Y para ello, como lo sabe, es básico contar con las condiciones necesarias, económicas y de trabajo.
Denis dice que sus planes incluyen un cambio de estilo en el trabajo, en la actitud en el entrenamientos y en la competencia. Es decir, cambio de mentalidad. Y ha prometido acabar con los intocables, con los grupitos de técnicos y jugadores, que desestimulaban a los más jóvenes porque había gente fija.
De igual modo afirma que estarán en su equipo los más aptos en el sentido global de la palabra. Nadie garantiza que lo que Denis pretende será un éxito, pero cualquier esfuerzo que se haga, vale la pena.
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