Por Anne Pérez Rivera
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En menos de media hora, la computadora, línea telefónica, papelería y hasta las pertenencias personales del concejal Luciano García fueron sacadas de sus oficinas en el Concejo de Managua. En ese mismo lapso, la administración municipal de la capital también ordenó desalojar de su oficina al concejal Leonel Teller.
Cuando ya las pertenencias de ambos ediles empezaron a «posar» en las oficinas de los otros concejales opositores, y luego que los afectados hasta se sentaran a «despachar» en la calle frente al Concejo, la administración municipal se retractó a través de sus medios oficialistas.
Desde hace varios meses, García y Teller han sido el blanco de la administración municipal y hasta enfrentan varios acusaciones por injurias y calumnias, debido a sus constantes críticas y señalamientos de corrupción e ineficiencia en el manejo presupuestario y la ejecución de obras.
García ya fue condenado por injurias y calumnias en perjuicio del secretario político del Frente Sandinista en Managua y secretario general de la Alcaldía capitalina, Fidel Moreno. Mientras Teller aún enfrenta cinco acusaciones por los mismos delitos, interpuestos por funcionarios municipales.
«El desalojo de los concejales es ilegal, arbitrario y abusivo», dijeron casi en coro los otros concejales opositores, quienes durante la mañana apoyaron fuertemente a los desalojados. Sin embargo, luego de sostener una reunión al mediodía con Moreno, los ediles liberales ya no quisieron pronunciarse sobre el caso.
ARMAS SALIÓ «COMO ARDILLA ASUSTADA»
«Yo fui a buscar a Enrique Armas (concejal sandinista y secretario del Concejo de Managua), para que nos explicara los motivos del desalojo, pero salió huyendo como ardilla asustada y no quiso ni siquiera hablar con los medios que estaban al momento del desalojo», dijo García.
Sin embargo, después del mediodía, Armas dio declaraciones a los medios oficialistas y habló de una «obra teatral» de parte de los desalojados.
El edil oficialista sostuvo que García y Teller están en posesión del cargo, de sus medios de trabajo y de las oficinas que les corresponden.
«Acabo de firmar una documentación para que le paguen su sueldo», dijo Armas, quien ha sido calificado como muy poco efectivo por los ediles.