Los contratos que Alba-Infraestructura está firmando con pequeños contratistas son “nulos, leoninos y coimeros”, de acuerdo al catedrático y especialista en temas relacionados con contrataciones, Rodolfo Pérez García.
LA PRENSA logró contactarse vía telefónica con Sergio Israel Sáenz Díaz, gerente general de Alba-Infraestructura, pero el funcionario evitó pronunciarse sobre el tema aduciendo que consultaría a instancias superiores.
Fuentes de Alba-Infraestructura vinculadas a proyectos que la empresa ejecuta para la Alcaldía de Managua, revelaron que esa entidad estaría abusando de pequeños contratistas.
Entre estos abusos con los contratistas estaría la retención del 1.5 por ciento del valor del contrato por el solo hecho de firmar con Alba-Infraestructura.
“Ese cobro es una coima. Así de simple. No hay donde enredarse. En primer lugar no puede cobrarse ningún tributo que no está contemplado en la Asamblea Nacional. Tampoco puede establecerse ninguna cuota que no está establecida en el contrato. Cualquier cobro extra que se esté aplicando, tiene que ser una dádiva como un reconocimiento personal al que se adjudica el contrato o, sencillamente, es una coima solapada. No tiene ningún sustento jurídico ese cobro”, explicó Pérez García.
Además, de manera arbitraria y unilateral les estarían reduciendo el monto original del contrato hasta en un 40 por ciento, aduciendo argumentos que no son justificados técnicamente.
Esto termina dejando sin margen de ganancia alguna a los pequeños contratistas que han firmado contratos con Alba-Infraestructura.
El especialista también calificó de “leoninas” las reducciones unilaterales que aplica Alba-Infraestructura a los montos originales del contrato, las que a veces alcanzan hasta el 40 por ciento de lo que se firmó.
“Esas reducciones se aplican en base a cláusulas leoninas. Todo cambio en el contrato debe ser previa indemnización justa, que se pague, en este caso al contratista, el perjuicio que se le pueda causar. En palabras sencillas, no lo podés dejar ‘chimado’. Y como todo lo que es Alba es privado, es particular, entonces se puede invocar lo que en el Código Civil se establece como una cláusula leonina, que no es más que una cláusula irracional, que desproporciona un contrato a favor de una de las partes”, explicó.
CONTRATOS NULOS
Los contratos que firma Alba-Infraestructura con los pequeños contratistas no detallan lo que se denomina como “generales de ley” de esta instancia.
Solo presentan una certificación que señalan que la empresa es parte de la Caja Rural Nacional (Caruna), el banco paraestatal que opera recursos del acuerdo petrolero firmado entre Venezuela y Nicaragua.
“Esos contratos son nulos desde todo punto de vista. Un contrato en forma debe llenar requisitos fundamentales: sujeto, objeto y causa. Cuando se habla de sujeto el mismo Código Civil establece claramente que se tienen que llenar estos requisitos, más el precio. Eso es algo elemental del derecho, te lo enseñan desde segundo año de la carrera”, dijo Pérez García.
INSTANCIAS SUPERIORES
Fuentes de Caruna explicaron que Alba-Infraestructura es en realidad un programa de ejecución de proyectos que son financiados por este banco paraestatal.
Su gerente es Sergio Israel Sáenz Díaz, quien desestimó las denuncias, pero se excusó de dar argumentos que contradigan los señalamientos en contra de esta empresa del Alba.
“Eso que salió publicado no es la verdad absoluta. Mirá, yo con gusto te atiendo en tu calidad de periodistas, pero tengo que pedir autorización para brindarte información. Cuando lo tenga, yo te aviso y con gusto te digo como son las cosas en realidad”, expresó vía telefónica.
Sin embargo, Sáenz Díaz no devolvió la llamada, ni tampoco respondió la que le hicimos de nuevo insistiendo en conocer su versión.
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