DAMASCO/AFP
Al menos 54 civiles murieron ayer en Siria, 42 de ellos en Deir Ezzor, una ciudad del este del país en la que el ejército lanzó un ataque al amanecer, pese a las protestas internacionales por la represión contra opositores al régimen del presidente Bashar al Asad.
- En el plano internacional, el nuevo secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, se sumó al coro de críticas por la represión contra la oposición.
El secretario general se refirió a su “creciente preocupación”, tras la “intensificación de la violencia y las operaciones militares (…)”, en la primera reacción oficial de la Liga Árabe desde que se inició la movilización contra el régimen sirio.
El papa Benedicto XVI lanzó un “llamado urgente” a las autoridades sirias para “responder a las aspiraciones legítimas” de la población.
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“Cuarenta y dos civiles murieron y más de 100 fueron heridos en Deir Ezzor por los disparos de las fuerzas armadas y de la seguridad durante operaciones militares, y al menos diez civiles murieron a causa de los tiros de la seguridad en Hula”, cerca de Homs, precisó el jefe de la Liga Siria de Derechos Humanos, Abdel Rihaui.
“Miles de personas han huido de esta ciudad desde la mañana”, añadió.
Unos 25 tanques y otros vehículos de transporte militar llegaron en la mañana a Hula, donde realizan operaciones militares, según Rihaui.
También los Comités de Coordinación Locales (LCC), que coordinan a los manifestantes contra el régimen, informaron en su página de Facebook de la matanza. “Francotiradores de las bandas del Asad están en los tejados de varios edificios de Deir Ezzor y disparan contra todo el que se mueve”, dijeron.
El presidente Bashar al Asad afirmó ayer que el Estado tiene “la obligación” de actuar “contra los que están fuera de la ley” a los que acusa de “aterrorizar a la población”.
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