Sirenas en los vehículos, oficiales portando guantes, conos y chalecos fluorescentes, son algunas de las señales que los escoltas que integran las caravanas de cualquier protegido deben portar para evitar incidentes como el ocurrido el pasado 1 de agosto, que puso en riesgo al jefe de Redacción de LA PRENSA, Eduardo Enríquez.
- El investigador del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), Roberto Orozco, recordó que aunque hay otros casos el que hasta ahora ha tiene mayor connotación es el hecho donde fue asesinado el joven Jean Paul Genie, en octubre de 1990, en Carretera a Masaya.
“Parece que el muchacho aventajó la caravana. Parece que el muchacho no sabía que eran las caravanas de Ortega. Le hicieron el alto, pero al no detenerse dispararon directamente”.
Orozco cubrió el caso en ese momento y —recordó el investigador del IEEPP— peritos balísticos independientes que llegaron al país, pagados por la familia de la víctima, determinaron que presuntamente el muchacho fue rematado cuando ya estaba herido.
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Roberto Orozco, investigador del Instituto de Estudios Estratégico y Políticas Públicas (IEEPP), y Azahálea Solís, una de las dirigentes del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), coinciden en que para ello la Policía debe establecer un protocolo de actuación.
“No puede ser al arbitrio del funcionario o del hijo del funcionario y en el caso de Eduardo Enríquez, de un funcionario usurpador”, dijo Solís, refiriéndose al presidente de facto del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas.
Orozco estimó que además, deben participar motorizados de tránsito para que se desplacen de forma efectiva en las vías, sin poner en peligro la vida de los demás usuarios de las calles del país.
Según Orozco debe ser normal que estas caravanas invadan carril, siempre y cuando no lo hagan de forma intempestiva ni abusiva.
OFICIALES DE TRÁNSITO
El experto consideró que es importante que oficiales de tránsito participen en estas caravanas, pues le corresponde a éstos, garantizar la retención del flujo vehicular y la protección de los conductores civiles que se desplazan sobre las vías.
Solís expuso que lo principal es que la Policía no debe autorizar la protección de forma indiscriminada.
“No se pueden desperdiciar tantos recursos en darle protección a personas que andan en la diversión, por más funcionarios públicos que sean”, expresó Solís.
La dirigente del MAM es del criterio de que si estos funcionarios andan en actividades de diversión “que asuman parte de los costos económicos” que esta protección representa.
En cuanto al protocolo de actuación, apuntó Solís, “(si existe) no creo que parte del protocolo sea invadir el carril de otras personas”, como sucedió con Enríquez, el pasado 1 de agosto en la rotonda Rubén Darío, en Metrocentro.
Solís consideró que esta situación ha ocurrido con un sinnúmero de conductores. “Por ejemplo, cuando uno va por las rotondas, las caravanas sacan a la gente de las rotondas, se supone que cuando ya vas en la rotonda debes ir en el carril que vas”, dijo la dirigente del MAM.
Refirió Solís que es comprensivo que en algún momento haya prisa, pero no puede ser la generalidad, y para eso, el protocolo de actuación debe contemplar el tema de las identificaciones.
La dirigente del MAM, dice que los escoltas de Rivas se habían visto envueltos en un incidente en el sector del Teatro Nacional Rubén Darío.
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