SALTA, ARGENTINA/AFP
Visitar Latinoamérica sin conocer o sufrir la violencia que azota a gran parte de la región es a veces imposible, como prueba el brutal asesinato de dos turistas francesas en el norte de Argentina y la muerte violenta de al menos otros ocho visitantes en 2011.
Colombia, Argentina, Ecuador, Venezuela, México y Centroamérica han sido la tumba de al menos diez turistas en lo que va de 2011, la mayoría en atracos. Otros dos desaparecieron en extrañas circunstancias en Costa Rica.
- Unos 50 millones de turistas visitan cada año América del Sur, Central y el Caribe, según datos de la Organización Mundial de Turismo.
México recibe 23 millones de turistas anuales y cada año se registran decenas de asesinatos de extranjeros (incluidos turistas, pero también empresarios y estudiantes).
Centroamérica es la subregión más azotada por el crimen, con sus tasas de homicidio superiores a zonas de guerra: Afganistán 3,4 muertos por 100.000 habitantes (según la Organización Mundial de Salud, OMS), Irak 6,7 (OMS), Guatemala 45,2 (ONU), Honduras 60,9 (ONU).
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El hallazgo la semana pasada de los cuerpos de las francesas Houria Moumni (24 años) y Cassandre Bouvier (29) en la reserva Quebrada de San Lorenzo ha conmocionado a la provincia argentina de Salta, uno de los principales destinos turísticos de Argentina. Sus restos fueron encontrados el 29 de julio, dos semanas después de haber ingresado en ese paraje natural para pasear, con impactos de bala y signos de haber sufrido violencia sexual.
Un episodio semejante tiene un impacto en el turismo, como constataba inmediatamente un vendedor de recuerdos de Salta.
“Hace 15 años que trabajo aquí, todo este tiempo fue un lugar tranquilo, por algo se llama Villa Veraniega San Lorenzo. Venían turistas de todas partes, pero ahora, después de los asesinatos, no viene casi nadie. No sé qué pasó, no sé si querrán perjudicar a la provincia”, dijo Gabriel Nieva.
OTROS CASOS
En febrero, Mónica Bern, una turista estadounidense, de 24 años, y Monika Markiewicz, empleada polaca del crucero Allure of the Seas, murieron misteriosamente durante una escala en Cozumel, sobre el mar Caribe (este de México). La estadounidense murió en un hospital donde era atendida, tras ser encontrada con lesiones, mientras la polaca apareció flotando en el mar.
En Venezuela, en la hermosa isla Margarita, un turista francés de 63 años fue asesinado en marzo y un británico de 28 años murió en julio, ambos al tratar de resistirse a un robo.
EN CENTROAMÉRICA
Costa Rica, el país más tranquilo y apreciado por los turistas, fue escenario de dos muertes y dos desapariciones. En el Pacífico costarricense, en la localidad de Quepos, el matrimonio formado por los franceses Gérard y Claude Dubois (de 65 años) desapareció el 31 de marzo pasado tras salir de su hotel con dirección a una playa cercana y haber sido presuntamente asaltados.
El 2 de junio, Justin Johnston, un estudiante estadounidense de 16 años, fue abatido por el guardia de un hotel del pueblo de La Fortuna (vecino al volcán Arenal), que lo confundió con un ladrón.
Dos semanas después, la argentina Carolina Silvia Pacheco (29 años) fue asesinada a tiros en el restaurante de un hotel de la península de Nicoya (en el Pacífico) por unos atracadores.
En Ecuador, en la Amazonía, el 22 de julio se halló el cadáver de Graham Murray (23 años), un turista estadounidense que estaba desaparecido desde abril.
En Colombia, la española Irene Cortés (32 años) murió el 2 de marzo de un disparo durante un atraco a un establecimiento público en la ciudad caribeña de Barranquilla, que para esas fechas celebraba sus mundialmente famosos carnavales.
La criminalidad en Centroamérica no solo ha afectado a extranjeros de vacaciones. El 9 de julio en Guatemala, el cantautor argentino Facundo Cabral (74 años), fue acribillado por unos sicarios cuando era llevado al aeropuerto.
En Panamá el sector turismo quedó conmocionado hace un año cuando se descubrió que los estadounidenses William Datham Holbert y Laura Michelle Reese habían matado a cinco compatriotas para robarles y los habían enterrado en un hotel propiedad de aquel en Bocas del Toro, uno de los principales destinos turísticos del país.
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