La diminuta imagen de Santo Domingo de Guzmán, patrono de Managua, recorrió ayer los barrios orientales de Managua al son de chicheros y vistosos bailes folclóricos que amenizan cada año las fiestas agostinas.
- La bajada de Santo Domingo el pasado lunes, contó con la presencia de unos 3,000 policías. La fiestas transcurrió en paz, según la valoración de las autoridades.
Y unos 50 miembros del Benemérito Cuerpo de Bomberos resguardaron la actividad que aglutina a miles de feligreses de todo el país y del extranjero.
El próximo día culminante de la fiesta será el miércoles 10 de agosto, cuando la diminuta imagen regresa a su altar en la iglesia Santo Domingo en Las Sierritas, situada en las afueras de la capital. Ese día se espera la participación de más de 100,000 personas.
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Como es costumbre Santo Domingo de Guzmán salió de su iglesia, en Managua, a eso de las 7:00 de la mañana para recorrer los barrios de Ciudad Jardín, la colonia Tenderí, barrio Larreynaga, El Paraisito y otros sectores que están al oriente de la capital.
Desde temprano el padre de la iglesia Santo Domingo, Virgilio Suira, bendijo a los tradicionales cargadores de la imagen.
“Minguito” salió a las calles rodeado de la gigantona, el enano cabezón y las tradicionales “vaquitas culonas”.
Durante su recorrido el Santo bailó en varias casas, donde más de un promesante lo esperaba.
Nery González, habitante de la colonia Tenderí, es promesante de Santo Domingo de Guzmán desde hace 20 años, cuando abandonó el país para probar suerte en el exterior.
BENDICIONES
“Le pedí que me bendijera y que me fuera bien y así fue”, comentó González.
Desde entonces cada año se ha dedicado a repartir la tradicional chicha y la masa de cazuela entre los seguidores de la diminuta imagen del Santo de los managuas que se toma los diez primeros días de agosto para sus festejos.
Con la ayuda de sus hermanos, amigos y parientes, González logra reunir el dinero que necesita para asumir los gastos de la comida y bebida que cada 4 de agosto reparte entre los seguidores de “Minguito”.
LOS PROMESANTES Y LA DEVOCIÓN FAMILIAR
María del Carmen Loáisiga, promesante de “Minguito”, habita en el barrio El Paraisito, en Managua. Ella esperó por varias horas que la imagen pasara cerca de ella para verla y pedirle bendiciones.
“Toda la vida he sido su seguidora, es un Santo muy milagroso”, señaló Loáisiga.
Asimismo, Carla Hernández, otra de las devotas de Santo Domingo, asiste cada 4 de agosto junto a su familia para acompañar al Santo en su recorrido por los barrios orientales.
COMERCIANTES REPORTAN VENTAS BAJAS
Aunque la afluencia de personas fue similar al año pasado, según algunos vendedores que se sumaron al recorrido del Santo, este año las ventas estuvieron un poco frías. “La gente solo pregunta precio, no come, aquí lo que más se está vendiendo es el licor”, aseguró Carlos Mendoza, vendedor ambulante.
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