CORRESPONSAL/LEÓN
Mientras enterraban a la joven de 21 años, Ledy Esmeralda Vanegas López —quien la madrugada del pasado sábado fue asesinada por 16 puñaladas por su expareja—, en el mismo momento en el reparto Francisco Meza, en Managua, fue capturado el parricida Nelson José Morán Vargas, de 23 años, por oficiales de la Policía de León.
La captura se hizo efectiva por la voluntad de Lilian Vargas, de 52 años, madre del joven (asesino), quien lo entregó a las autoridades cuando este se encontraba escondido donde una tía en Managua.
Lilian Vargas dijo que nunca su hijo anduvo en malos caminos y que como familia tienen un buen testimonio de su persona, como un hombre dedicado al trabajo en los triciclos, después que se quedó sin trabajo.
- El crimen ocurrió en la madrugada del pasado sábado, en el reparto Rubén Darío, de León, a solo cuadra y media de la estación policial.
Según relató el hermanito de la víctima, la mujer ya estaba muerta y aún así Nelson le propinó otra estocada más enel pecho.
Muy consciente de lo que hacía, Nelson se quitó la ropa ensangrentada y la tiró dentro de la letrina de la casa. De igual forma obligó al hermano de la víctima a quitarse la suya (que se había salpicado), lo anterior evidencia que no quería dejar evidencias.
Según la Red de Mujeres contra la Violencia el departamento que más feminicidios tiene es Managua, seguido de Jinotega y Matagalpa.
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- La Red de Mujeres contra la Violencia contabiliza 51 feminicidios en el primer semestre del año, cinco de las víctimas eran niñas menores de 10 años, el resto eran mujeres de entre 20 y 31 años. Hasta el momento hay 20 asesinos detenidos, 18 prófugos, 2 condenados y tres se quitaron la vida.
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“De momento me dijeron de la mala noticia, deja en la orfandad a dos niños, uno es de él, era mi primera nuera con mi primer hijo, pero qué voy hacer, pedirle al Señor porque él hizo esa cosa y ahora qué futuro le espera, andar así y nunca… tengo toda la disponibilidad de entregarlo. Te lo juro fue sorpresa, a mi hijo yo lo miraba tranquilo con ella, pero uno no sabe lo que pasa en otro hogar”, dijo Vargas.
PIDEN QUE LO QUEMEN

Eufemia Guadalupe López Benavides, de 43 años, entre lágrimas pedía justicia ayer en León, durante el entierro de su hija.
“Pido justicia, pero la más grande y que ninguna de su familia me diga que quieren arreglo, no lo voy a permitir, porque me quitó a lo más grande de mi vida que yo tenía, mi hija era todo para mí, mi hija era mi tesoro, nunca voy a tener una hija como ella”, lloraba desconsoladamente López.
“Mi muchachita linda cuándo la voy a volver a ver, era mi reina. Quiero que se seque en la cárcel, quiero verlo que salga muerto de la cárcel, así como saqué muerta a mi hija de la casa al cementerio”, dijo López.
La señora relató que Nelson tenía un año de no convivir con Ledy y que solo existía un vínculo de amistad.
“Pasaba el día en la casa, era dulce, nunca pensé que me iba hacer este gran daño. Ellos solo discutían, él quería que regresara con él y ella le decía que no, porque no trabajaba, no le ayudaba en nada”, manifestó López.
Otra indignada era Soleida Castellón, de 31 años, hermana de la víctima, quien en medio de llanto y odio decía “que lo quemen, que lo quemen a ese maldito, no merece vivir, que sufra a como sufrió mi hermana, ese maldito tiene que pagar”.
“Mi hermana era madre y padre, porque ese maldito no le daba ni un centavo para mis sobrinos, pedimos ayuden para que se aplique la justicia en este caso, que esto no se quede así”, expresó.
El hecho ocurrió entre las 11:00 de la noche del viernes y las 3:00 de la madrugada del sábado, en el reparto Rubén Darío, de León, a solo cuadra y media de la delegación policial de ese sector.
Lo más horrendo de este crimen es que el asesino obligó al hermano de la víctima (un niño de 12 años) a que presenciara todo.
El menor relató que él se encontraba viendo televisión en la sala cuando escuchó gritos, al llegar al cuarto observó que Nelson se encontraba encima de su hermana en la cama con un cuchillo en mano y la estaba apuñalando.
El niño salió corriendo hacia la calle en busca de ayuda, pero fue alcanzado por el parricida, quien lo obligó a regresar a la casa y lo metió de nuevo al cuarto para que viera cuando le propinaba otra estocada en el pecho a la joven.
Posteriormente, el hombre sacó al niño del cuarto, lo obligó a que se cambiara de ropa y la lanzó a la letrina. Después lo obligó a que se acostara. Aterrado por lo visto el pequeño se durmió y al despertar y verse solo se dirigió a la Policía.
El presunto asesino era el papá de uno de los dos hijos de Ledy, un pequeño que aún no cumple los dos años. El otro hijo de la víctima es de su pareja anterior y tiene cinco años.
Ambos menores se encontraban en la casa al momento en que su mamá era asesinada.
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