Claro y directo, el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, declaró que recaerá sobre el próximo Gobierno que asuma en 2012, la responsabilidad de negociar un nuevo acuerdo económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
- En la clausura de la Décima Conferencia Regional del FMI, el organismo hizo una serie de recomendaciones a la región para el futuro.
En el promedio señaló en todos los países de Centroamérica, Panamá y República Dominicana aparece un factor común que, si bien el gasto respecto a indicadores internacionales no es excesivo, sí aparece claramente un sesgo fuerte hacia gastos corrientes, incluidos salarios del sector público, en contra de la inversión pública.
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Rosales, quien es jefe negociador ante el organismo financiero multilateral, dice que el interés inmediato es lograr obtener una aprobación “satisfactoria” de la séptima y última revisión del programa económico vigente desde 2007 y que concluye este año.
El asesor presidencial para asuntos económicos, Bayardo Arce, el jueves dio por hecho la continuidad de Daniel Ortega en la Presidencia de la República (pese a su candidatura inconstitucional) durante los próximos cinco años. Por tanto, anunció que ya contemplan buscar negociar un nuevo programa trianual.
No obstante, Rosales se expresó ayer más en línea con la expuesta por el nuevo jefe de misión del FMI para Nicaragua, Marcell Estevâo, quien considera que es muy temprano para hablar de un nuevo acuerdo económico.
A finales de agosto próximo se dará la última revisión del programa de Servicio y Crédito Ampliado (SCA), de la que cual depende que el país reciba 7.1 millones de dólares del organismo internacional. Además, están atados recursos de otros organismos financieros.
“Lo que el gabinete económico actual ha expresado al presidente (Daniel) Ortega es que es necesario que Nicaragua continúe por la senda de la estabilidad macroeconómica y la sanidad financiera”, aseguró Rosales.
REEVALUAR POLÍTICAS
El presidente del BCN valora que Nicaragua requiere mantenerse dentro del Fondo para ser reconocido como un país con estabilidad macroeconómica, por parte de la comunidad internacional y los inversionistas.
Por tanto, dice Rosales, el nuevo Gobierno de Nicaragua que asumirá el 10 de enero de 2012, tendrá nuevamente que sentarse con el FMI a discutir ese nuevo programa económico y financiero, “que tendrá que reformularse”.
Rosales explica que las bases de un nuevo acuerdo las darán los resultados que se obtengan de evaluar la efectividad de las políticas y medidas impulsadas en materia económica y social desde el 2007 a 2011, en el marco del actual programa.
“Vamos a insistir —y seguramente quien esté a cargo del gabinete económico en los próximo años lo hará— en la importancia de focalizar la atención a los sectores más desprotegidos, con el propósito de lograr una mayor efectividad en la reducción de la pobreza”, subraya.
Asimismo, asegura que el interés es satisfacer las demandas de los sectores sociales que requieren de inversión.
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