CARACAS/EFE
El presidente venezolano, Hugo Chávez, pidió ayer a Estados Unidos preocuparse de resolver sus “terribles crisis”, en lugar de las relaciones entre Venezuela e Irán que, además, calificó de “positivas”.
“¡Vayan a preocuparse de sus cosas, imperio decadente!”, dijo en una alocución en cadena nacional de radio y televisión en la que, entre otros asuntos, aludió a unos comentarios del almirante Mike Muller, jefe del Comando Conjunto de EE. UU., sobre que a Washington “le preocupa” que Venezuela se relacione con Irán, que está “en la lista de los países considerados como patrocinadores de terrorismo”.
Con Irán, al igual que con todos “los países del mundo —remarcó—, tenemos relaciones de cooperación, además positivas, para la paz, para la vida”.
“En vez de estar preocupados, por ejemplo, de los muertos inocentes en Libia, (…) de la crisis interna que tienen, crisis moral de las fuerzas militares de Estados Unidos, en vez de estar preocupado el Gobierno de Obama por la crisis (financiera) terrible, porque no tienen para pagar la deuda, los yanquis están preocupados por las relaciones Caracas-Teherán”, insistió.
“¡Vaya a lavarse ese paltó, señor almirante, que nosotros somos un pueblo libre, señor Obama!”, reiteró.
El canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, manifestó el martes en la noche el rechazo “contundente” del Ejecutivo de Chávez a la “ultraderecha” estadounidense, “que ha venido arrastrando a instituciones como el Congreso EE. UU. y al propio Gobierno de los EE. UU. hacia posiciones extremas contra la dignidad de América Latina”, dijo.
Las declaraciones de Chávez y de Maduro se producen después de que el lunes el Gabinete de Seguridad de EE. UU. acusara a Venezuela de ser permisivo con el terrorismo y el narcotráfico, denunció este martes la Asamblea Nacional.
Además, tienen lugar tras la decisión del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EE. UU. de aprobar el 20 de julio una enmienda que elimina, a efectos prácticos, parte de la ayuda exterior a Venezuela, Nicaragua y Bolivia, entre otros países. La enmienda, presentada por el legislador republicano de Florida, Connie Mack, fue concebida como una forma de castigo a ciertas naciones que, según Mack, “interfieren” o “ponen resistencia” a los procesos democráticos.
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