NACIONES UNIDAS/EFE
El presidente de Bolivia, Evo Morales, aseguró ayer en Naciones Unidas que tiene miedo de estar en Estados Unidos.
“Estados Unidos nos quiere implicar (en el narcotráfico). Le tengo miedo a su Gobierno, porque son operadores políticos y manejan el narcotráfico con intereses geopolíticos”, aseguró Morales en una rueda de prensa en la sede de la ONU, donde participó en una sesión de la Asamblea General sobre el acceso al agua.
Morales aseguró que “incluso antiguos agentes” han confirmado a las autoridades de su país que el Departamento Estadounidense Antidroga (DEA) utiliza el narcotráfico simplemente “como excusa”.
El dirigente señaló que espera “que no pase nada“, pese a las “muchas acusaciones” para involucrarlo en el narcotráfico “incluso como presidente”.
Por otra parte, Morales se mostró dispuesto a mejorar las relaciones con Washington pese a dejar claro que no aceptará “relaciones diplomáticas que lleven a conspiraciones”. Recordó que en 2008 expulsó al embajador estadounidense de su país “porque estaba liderando una conspiración política y un golpe de Estado”, y precisó: “Yo tengo la obligación de hacer respetar la soberanía de nuestro país”.
“Allá donde haya un embajador estadounidense existe la posibilidad de que se produzca un golpe de Estado”, opinó Morales, quien indicó con sarcasmo que “el único lugar en el mundo donde no es posible es en Estados Unidos, porque aquí no hay embajadores estadounidenses”.
Morales aseguró que el “marcador” entre Latinoamérica y Estados Unidos en materia de golpes de Estado se encuentra ahora mismo 3-1, después de que se evitaran en los últimos años golpes, a su juicio, orquestados por Washington en Venezuela, Bolivia y Ecuador, aunque no se pudo evitar el de Honduras.
Morales, que está en la ONU para conmemorar en la Asamblea General el primer aniversario del reconocimiento del agua como derecho humano, insistió ante la prensa que “el agua es tan importante como cualquier otro derecho”.
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