Gracias al proceso de paz que le siguió a la Segunda Guerra Mundial, un grupo de muchachas de San José de Cusmapa se ganan la vida vendiendo joyas de vidrio, y en Villa El Carmen, un joven vive de la venta del jugo de la naranjagria que sus vecinos prefieren no recoger.
Cuando aquella guerra terminó, los padres de esas jóvenes probablemente no habían nacido, pero después del suceso nació el Cuerpo de Paz, una dependencia del Gobierno de Estados Unidos dedicada a promover asistencia técnica y el entendimiento con países en desarrollo.
El organismo celebrará sus 30 años en Nicaragua el próximo viernes y el 50 aniversario de su creación.
Según Carol Barrick, directora de Cuerpo de Paz en Nicaragua, más de 2,000 voluntarios han llegado de Estados Unidos desde 1968, a pesar de la ausencia que hubo en la década de los ochenta, ahora más de 200 se encuentran en 16 de 17 jurisdicciones nacionales.
Cuerpo de Paz todavía saborea “en caliente” su mayor éxito en Nicaragua, que fue incorporar en el programa de secundaria la clase de “emprendedurismo”, que da herramientas a los alumnos para que sean emprendedores, según Georgia Narcisso, gerente de proyecto de Desarrollo de Pequeños Negocios y Fomento al Emprendedurismo, de Cuerpo de Paz.
En el tema de educación, también hay voluntarios que enseñan el inglés como idioma extranjero.
Además, hay un proyecto de agricultura que apoya a más de 3,000 productores, y dos de salud: uno sobre prácticas sexuales y reproductivas saludables, y otro dirigido a la maternidad, la infancia, la nutrición y la higiene.
Carol Barrick afirmó que si bien están presente en 70 países, no todo es fácil. Reconoció que hay naciones donde les han llamado “espías”.
A pesar de eso, siempre reciben invitaciones de países como Nicaragua, cuyo presidente, Daniel Ortega Saavedra, es un declarado opositor del estilo de Gobierno de Estados Unidos.
Tampoco es fácil para los voluntarios. Samantha Williams tuvo que ocultar a sus padres que había aplicado como voluntaria hace tres años, por temor a su reacción, a pesar de tener estudios en Administración de Negocios, Español y Relaciones Internacionales.
Estando aquí, ganaba un salario de maestro en córdobas, a pesar de que la gente le cobraba en dólares.
La experiencia fue tal, que no se limitó a mostrarle a la gente por qué necesita poner un rótulo en la calle para su negocio, ahora también invita a sus amigos a Nicaragua.
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